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¿Cuál es la experiencia desde la energía Reiki con respecto a los niñosÍndigo?


Para que la cosecha sea abundante

Jorge Coello Rodríguez

Maestro Reiki

¿Cuál es la experiencia desde la energía Reiki con respecto a los niños Índigo?

Primero los padres traen a los niños Índigo porque son hiperactivos. Consideran que sus hijos son como desajustados y no pueden manejarlos, ni controlarlos. Lo que se evidencia es que los padres no pueden darles el tiempo, el espacio, la energía y la guía a niños que tienen otra concepción, otra actividad, otra energía, otra creatividad en la vida. Los padres traen a su niño porque creen que el Reiki, como energía de sanación profunda, podría armonizarlo, tranquilizarlo. Sin embargo, para el niño se produce un pequeño trauma, al principio, porque cree que está enfermo, desajustado. Ve al terapeuta y la camilla y los asocia con el doctor y la vacuna.

Ya cuando el niño se logra empatar, ambientar, empieza a sentir de lo que se trata, se dan cosas inesperadas: ellos mismos guían las manos del terapeuta, suprimen partes de la terapia innecesarias, ven luces, campos, soles, de forma espontánea. Son visiones extraordinarias, inusuales, donde se ve la influencia de la conciencia nueva en los niños. Al noventa por ciento de niños Índigo que he iniciado en el primer nivel, les reitero de que sus manos pueden sanar, y así no dejan de ser hiperactivos y se vuelven más perceptivos, tienen una atención más importante hacia su ser interior al activarse sus chacras, sus potencialidades y sobre todo empiezan a usar sus manos, como un regalo.

¿Cuál es la edad promedio de los niños cuándo llegan a la terapia?

Llegan desde el año y medio hasta los cinco. Después no vienen porque ya la escuela los amolda, los forma, o mejor dicho, los deforma, por los menos en el campo de la percepción energética.

Hay algunos Índigo que son sanadores porque tienen una vibración muy alta, empatan bien con el Reiki ¿lo hacen de forma espontánea y natural o tiene que ser inducida?

Hay algunos que hacen Reiki a su manera y a la gente le gusta que ellos les impongan las manos, pero todo tiene técnica y espíritu, que es lo principal, pero sin la técnica no se logran hacer bien las canalizaciones y a la larga se perdería todo el potencial de los chicos. Con los niños más pequeños es difícil porque no entienden el orden, el proceso, su parte lógica no lo ve así, pero de todas formas está allí la energía y algún rato lo harán con propiedad. Pero es importante inducir la técnica para que a los diez o doce años sean unos maestros Reiki perfectos.

¿Qué consejos puedes dar a los padres que no asumen o reconocen a su hijo como a un Índigo y lo quieren meter en moldes forzados?

Muchos no asumen en su conciencia el encargo que les ha dado la vida, de un ser completamente nuevo, diferente, a quien ellos tienen que guiar, y como su proceso de vida no está consciente y pasan muchas horas en el trabajo tanto el padre como la madre y sus hijos están encargados o en una guardería, hay un desajuste y pesa mucho la cuestión social y económica que les exige estar fuera de casa. El terapeuta apela a la sensibilidad, a la dulzura de la madre, que es quien más requiere de fortaleza, claridad, cariño, para que dé un poco más de tiempo de atención, otorgue guías a su hijo, para que la cosecha sea más abundante en todo sentido. Se les dice que el tiempo, espacio, corazón, conocimiento que empleen en su niño tendrá unos frutos muy abundantes y será un pequeño sacrificio recompensado, que no duden en limitar el tiempo de su trabajo afuera y dediquen más tiempo al niño, que no se desesperen, no se descontrolen ante lo nuevo, lo impactante, porque estos niños son sus maestros que han venido del universo a regalarles el premio, el regalo que se merecen.

fab

Enseñar o aprender: ¿quién de quién?


Enseñar o aprender: ¿quién de quién?

Yhajaira Paz-Castillo

La única manera de entender a los humanos es hacerse uno para saber cómo sienten y piensan.

Pedro

La sola idea de que vamos a educar a un Índigo ya asusta porque podemos orientar, guiar, apoyar, promover situaciones de aprendizaje pero… ¿educar? La primera incógnita por resolver es qué entendemos por educar. Si por ello entendemos canalizar, señalar, marcar la forma de andar sus caminos y escogerlos nosotros mismos, decirles cómo pensar y en qué, ya empezamos mal.

Imagínese, por un momento, el llegar a ejercer un cargo y que le digan (y le obliguen) la manera de ejecutarlo, no le permitan intentar una manera diferente a pesar de que pueda ser más efectiva, sencilla y hasta divertida y la única explicación es ¡Porque yo lo digo! ¿Cómo se sentiría usted? No resulta muy difícil pensarlo porque la mayoría de nosotros fuimos educados así. Copiamos los modelos de aprendizaje y los aplicamos, a pesar de habernos resistido (interiormente) a muchos de ellos.

Al trabajar con familias, comenzando la terapia, se hace un mapa familiar y de una forma, casi mágica, se dibuja la historia de la misma y es seguro que a menos que los nuevos padres hayan decidido aprender a hacer las cosas de manera diferente el que aprende a golpes, enseña golpeando, así como el que creció en un espacio abierto abrirá el espacio para sus hijos. Por ello no está demás comenzar por una revisadita a nosotros mismos y volver a sentirnos como niños y preguntarnos ¿qué me hubiera gustado experimentar que no me permitieron? ¿Cuántas maneras diferentes hubiéramos podido encontrar de hacer las cosas? ¿Cuáles fueron esos sueños que dejamos por creer que eran sólo eso, sueños y que no encontraron eco en quien nos impulsara a intentar hacerlos realidad?

Mi hijo Índigo, como muchos de los que he encontrado en mi camino, no acepta un no como única respuesta y llega el conocido ¿por qué?, y cuántas veces caí en las respuestas ilógicas, no apoyadas en razones sino en creencias, malos hábitos y tantas otras excusas que damos a lo inexcusable: porque no, porque no se puede, porque es así. Mi gran suerte, como la de tantos padres de Índigo, fue que mi hijo no aceptara esas respuestas como válidas y decidiera probar por sí mismo. Cada vez que se proponía y propone algo no existe como única alternativa el error o fracaso, por el contrario impera el sí se puede, lo voy a conseguir.

Una vez me dijo que él no se sentaba a meditar el porqué Dios no le había concedido algo que él deseara sino se sentaba a pensar qué había dejado de hacer para no haber logrado lo que se había propuesto; de esta manera no culpa a Dios y dice que Dios ya le dio lo que le quería dar, sus estudios como forma de salir adelante y que ahora depende de él. Supongo que ayudaríamos más a Dios en su labor si asumiéramos esa posición.

Hace años, en mi consulta tenía a un niño de ocho años, de una condición económica poco favorable, tanto que los únicos libros a los que tenía acceso en su casa eran los de su grado escolar, que, por cierto, eran regalados, y cuando le aplicaba una prueba me hablaba de los instrumentos musicales que se usaban en una orquesta filarmónica o de los colores del plumaje del ave del paraíso o de leyes físicas que me explicaba en su léxico infantil y de una manera muy sencilla de entender. Cuando le preguntaba de dónde sacaba esa información, decía que de su cabecita.

Yo no había, como tantos otros mortales, escuchado acerca de los niños Índigo, pero el placer de aprender de él superaba mis preguntas y me entregaba con la mayor apertura a sus enseñanzas. Por supuesto, llegó a mí porque era un niño problema que no hacía las tareas como se las asignaban, porque preguntaba mucho en clase y molestaba a la maestra, porque siempre cuestionaba a la mamá y casi regañaba al papá que le contestaba con una cachetada. ¿Es ésto nuevo para alguno de nosotros? Lo dudo.

Este año empecé a trabajar en una escuela del Estado. Siempre había estado entre mi consulta y colegios privados y encontré todas las respuestas a los múltiples comentarios y ataques recibidos en talleres, charlas y programas de radio y televisión a los que había sido invitada, algo así como: esos son inventos para encarecer la educación, ese es el resultado de una mejor alimentación (sabemos que en esas condiciones económicas la buena alimentación no es la norma), eso es por la estimulación prenatal (en esos estratos sociales muchas veces lo que existe es el maltrato), eso es porque ven TV. por cable (no tienen ese servicio y lo que más ven son las telenovelas, que no son exactamente la mejor educación), ahora hay muchas revistas con temas científicos interesantes. Bueno, para mayor gratificación mía, es allí donde encontré respuestas en tantos Índigo.

Uno de los casos más hermosos es el de Pedrito, a quien siempre estaré agradecida. Un niño de nueve años quien por su forma de expresarse llamó mucho mi atención y un día mantuvimos la siguiente conversación:

Pedrito, ¿quién eres tú?

En mi vida anterior yo era energía pura, era un rayo de luz.

Y, ¿qué haces aquí?

La única manera de entender a los humanos es hacerse uno para saber cómo sienten y piensan.

¿A qué viniste?

A alertarles que catástrofes aún mayores que la del Estado Vargas van a ocurrir (a causa de un gran deslave casi desaparece el estado completo). Hay que cambiar.

¿Te gusta ver las estrellas?

A todos nos gusta ver de dónde venimos. Como mi habitación no tiene ventana, me conformo con ver el reflejo que se proyecta en un charquito que hago en el baño, pero yo sé que si cierro los ojos las veo dentro de mí y que aunque sea de día, ellas están allí.

¿Qué te gustaría hacer?

Mi misión no comienza hasta que tenga 19 años, mientras tanto sigo aquí en la escuela como todos los demás.

Después de una conversación así, Pedrito salía a jugar pelota con sus compañeros como cualquier niño de nueve años. La mamá de Pedrito me pidió que no le hiciera caso y que no le aprobara las cosas que decía, que ya le resultaba suficientemente difícil entenderlo y que no quería que hablara de esas cosas porque iban a pensar que estaba loco. Sin comentarios.

Como Pedrito he conocido muchos niños en la escuela, quizás no tan seguros y claros, pero saben de muchos temas que ni nos imaginamos, en especial de religión, más que muchos adultos, su fe y respeto, su amor y apoyo hacia sus compañeros causan mucha sorpresa. Un niño de seis años me dijo que la Virgen está llorando porque nos dedicamos a hacer muchas máquinas y nos olvidamos de su Hijo y si los padres, los que trabajamos en la escuela, en la consulta o donde nos desempeñemos, no cambiamos nuestros paradigmas y apoyamos a estos niños y les hacemos más fácil su llegada al planeta, les causamos muchos problemas, mucha confusión y, lo que es peor, mucho dolor.

No puedo negar la presencia de los que ya hemos afectado, tanto en los hogares como en las escuelas, quienes presentan conductas muy rebeldes y violentas y que muchos padres y docentes tratan de dominar desde la represión y la autoridad. Es como querer detener la erupción de un volcán colocándole una tapa, sólo lograremos que la erupción sea peor y que no sepamos por dónde va a estallar.

Resulta tan sencillo sentarse a hablar con ellos, una caricia en la cabeza, la espalda o el hombro, una sonrisa, una mirada, no de reproche sino de comprensión, pueden resultar mágicas y abrir las puertas a un mundo nuevo para nosotros y a una salida sana para esos sentimientos encontrados que pueden tener en un momento de mucha ira. Si nosotros vivimos situaciones de ese tipo, ¿por qué negamos la posibilidad de que el niño y el joven las viva? Hasta ahora no se le había prestado mucha atención al estrés y a la depresión infantil y no nos damos cuenta que en ellos pueden ser aún más fuertes porque deben responder a las diferentes expectativas de todos los que les rodean.

Las madres esperan que sus hijos sean modelitos de cortesía y educación y no pregunten ni se muevan más de lo que ellas consideren correcto. Los padres, por su parte, que no sean cobardes y que se defiendan en la escuela y en la calle pase lo que pase, como unos machitos. Las maestras que no se muevan ni hablen para que no estorben en clase. Las abuelas que sean tremendos y que hagan lo que nunca nos permitieron hacer. Los compañeros que sean como el líder del salón quiere o no los aceptan en el grupo. Y así podríamos tener una lista interminable de las expectativas que tienen los primos, los vecinos, los del club y ésto… ¡estresa a cualquiera!

Cambia el año, cambió el siglo y hasta el milenio y nosotros pretendemos seguir siendo iguales y educar como antes. ¡Imposible! Se trata de propiciar situaciones de aprendizaje, apoyar a nuestros niños y jóvenes acompañándolos en su descubrimiento del mundo y sus maravillas, no diciéndoles lo que deben descubrir.

Sé que cada uno tiene la creatividad y el interés en la mejor preparación y adaptación de nuestros niños y jóvenes a esta nueva era (y la nuestra a ellos); éstos han sido puntos que he puesto en práctica durante años, gracias a que los he compartido, he disfrutado de los resultados; por ésto, quisiera sugerirlos, y sería para mí un placer el que les sirva como referencia a sus múltiples posibilidades.

La llave maestra para la mejor relación de enseñanza-aprendizaje, o es mejor decir como el Dr. Natalio Domínguez, enseñanza-enseñanza, es el respeto y nunca será suficiente el repetirlo porque es la clave de oro. Si usted desea y espera respeto de sus alumnos, ofrézcalo primero usted, no lo defraudarán. Estimule a sus alumnos a establecer junto con usted las reglas de juego del aula, desde el comienzo, cuando son copartícipes de un plan de disciplina y trabajo, estarán más dispuestos a respetarlo. Establezca en común acuerdo cuáles serán las consecuencias de no respetarse las reglas de juego, de esa manera ya está estimulando a una toma de decisiones que será un gran aprendizaje para toda la vida.

Elijan un juez de paz entre todos, éste escuchará razones y situaciones del salón y se resolverán entre ellos mismos, cuando entre compañeros manejan los conflictos aprenden que hay maneras de llegar a acuerdos sin necesidad de la violencia. Dedique un tiempo diario a un período de círculo, que consistirá en comentar todos los días acerca de situaciones de la vida en familia, de la comunidad, del país, del día a día. Se sorprenderá de los temas que propongan sus alumnos y de los consejos que pueden darse entre ellos, por ejemplo, frente a la muerte de un familiar, el nacimiento de un hermanito, una mudanza… De esta manera pierden el temor a demostrar sentimientos y a opinar. Estipule un tiempo y respételo, si aún no han terminado el tema, sugiera continuar al siguiente día, esta actividad se disfruta tanto que si no se establece el límite no querrán terminarla.

Explique la razón de cada aprendizaje y busque con sus alumnos cuál es la relación del mismo con su vida diaria. Al encontrarle sentido real, lógica y aplicación será más fácil que lo acepten. Prepárese para dar explicaciones a las múltiples preguntas que surgirán en el aula, mas no tema, enséñeles que no siempre tenemos todas las respuestas pero que entre todos podemos encontrarlas y lo importante que resulta el investigar, aprender a preguntar a especialistas y así llegar adonde queremos para satisfacer las necesidades y la curiosidad.

Es recomendable que cada cierto tiempo les permita un momento libre dentro de las actividades en el aula. Todos nos cansamos de una rutina y nos cuesta mantener focalizada la atención. Una relajación activa con ejercicios divertidos que ayudan a desarrollar y multiplicar las conexiones entre los hemisferios derecho e izquierdo, son altamente efectivos para este propósito. Utilice músico-terapia (existe extensa información al respecto con todas las recomendaciones por materias y las demostraciones de su validez en el aula).

Manténgase coherente en lo que espera y ofrece y cuide que sus estados de ánimo no interfieran, pues solo logrará confundir a sus alumnos y, como consecuencia, perderá su respeto. Invite a los representantes de sus alumnos al aula para que conversen con ellos acerca de sus respectivos empleos. Una vez invité a una amiga Aeromoza y se motivó tanto con la idea, que se presentó uniformada, como si fuese a embarcar en el avión; para los niños fue una experiencia muy interesante. Otra vez el invitado fue un gerente de banco y el sorprendido fue él, pues luego de su charla acerca de sus funciones, le hicieron preguntas que nunca esperó de niños de nueve años y el feedback fue de gran madurez. Cabe destacar que todo ésto es absolutamente espontáneo.

La seguridad que adquieren al comunicarse con adultos profesionales e indagar detalles acerca de cada especialización, contribuirá a dilucidar su vocación profesional desde muy temprana edad. Recuerde focalizar su atención en las conductas positivas y reforzarlas cada vez que pueda. Cuando deba llamar la atención de alguno de sus alumnos, piense en cómo le hubiese gustado que hubieran hecho con usted, llámelo aparte y pregunte qué está sucediendo, no desde el juicio, sino desde el apoyo.

Enseñe a sus alumnos que se pueden expresar sentimientos sin sentirse vulnerables, diferentes alternativas para solucionar conflictos y estrategias de autoayuda. Recuerde que somos seres bio-psico-socio-espirituales y que cada área debe ser atendida. Por supuesto, se pueden adaptar, para los padres, muchas de las recomendaciones ofrecidas para los docentes y sumarlas a las que les presento a continuación.

Recuerde que es más importante la calidad que la cantidad, en lo que se refiere al tiempo de dedicación a nuestros hijos. Trate de que esa calidad sea maravillosa para todos. Los niños Índigo vienen con una alta comprensión de lo que es la democratización, defienden su derecho a voz y voto con mucho ahínco, por esta razón si no los incluye en los preparativos del fin de semana, en los cambios familiares, en las cosas importantes que los involucran a todos, pueden portarse un poco rebeldes y no aceptar la imposición.

Recuerde que pueden tener muy desarrollada su telepatía, si quiere que las cosas fluyan positivamente, evite el engaño, perdería el respeto de su Índigo, le crearía confusión y podría aislarse un poco. Escuche a su hijo, pregúntele, pero sin que se sienta perseguido. Muchas mamás sienten que lo hacen muy bien cuando al llegar a casa del colegio comienzan un interrogatorio, la consecuencia será que sólo se limiten a responder con monosílabos y cada vez cuenten menos. Escuche, sin juzgar, sin interrumpirles, sin acusarles antes de saber qué sucedió. Recuerde que todos los extremos son malos, no se trata de darles la razón en todo, sino de enseñarles que, a veces, existen otras posibilidades para resolver las situaciones y que toda toma de decisiones trae una consecuencia.

Cuando usted cometa un error (todos lo hacemos), aproveche la gran oportunidad para enseñarle que reconocerlo es señal del eterno aprendizaje y crecimiento y que se pueden dar disculpas y enmendar la situación sin que ésto sea señal de debilidad. Mantenga siempre la comunicación abierta. Sea coherente en lo que piensa, dice y hace, ésto le dará mucha seguridad a su Índigo. Si la encuentra llorando, por ejemplo, y le pregunta qué le pasa, no le responda que nada pues su imaginación volará, quién sabe hasta dónde y sólo logrará confundirlo.

Disfrute a su Índigo, deje que la educación fluya, cada día le traerá una nueva oportunidad de compartir sus aprendizajes. Esté sólo abierto a las múltiples posibilidades. Hágale saber su agradecimiento por tenerlo como hijo o hija, por haberlo escogido como padre o madre y por permitirle aprender de él y compartir este hermosos viaje por la vida.

Lo más importante en el compartir con el Índigo es siempre, pero siempre, ofrézcale alternativas para que él elija, dentro de límites normales. Por ejemplo, ante la eterna confrontación de la ropa cuando van a salir, nunca quieren la que usted elige y comienza la batalla que termina con tardanzas, llanto, gritos y quien sabe qué más; es mucho más sencillo escoger dos o tres posibilidades y dejarle elegir cuál quiere y mágicamente se acabará el problema, su Índigo saldrá sintiéndose respetado, se vestirá rápidamente y llegarán todos felices y a tiempo.

Recuerde que siempre su Índigo encontrará una manera diferente de hacer las cosas, permítaselo, de pronto le da ideas que a usted nunca se le hubieran ocurrido. Por favor, haga memoria de cómo se sentía usted cuando lo comparaban (desfavorablemente por lo general) y no caiga usted en el mismo error, cada ser es único y por ello merece el máximo respeto.

Es importante que tenga presente que las recomendaciones nunca sugerirán que usted no fije límites, el Índigo necesita saber hasta dónde puede llegar.

Para desarrollar su seguridad, las reglas del juego deben estar claras, las consecuencias también y los límites deben ser respetados. Las reprimendas serán tan necesarias como en cualquier otro niño, pero sin que sus emociones entren en juego, no es desde su rabia o confusión que debe reprender, es desde la comprensión del por qué se le reprime. El hacérselo saber es de suma importancia, como lo es el no esperar los momentos de crisis para hacer entender ciertas situaciones de la vida. Por supuesto que estas recomendaciones no se deben limitar al Índigo (aunque en este momento casi todos lo son). Respete a su hijo, fije los límites, oriéntelo, ayúdelo, apóyelo y, sobre todo, disfrútelo.

fab

El natural don sanador de los Índigo


El natural don sanador de los Índigo

De Nina Llinares

adultondigos

Dentro de mi trabajo como terapeuta en diferentes técnicas de crecimiento personal se incluye la de instructora de los llamados Niños Índigo. Esto no es una especialidad catalogada ni definida en ningún sitio. Al contrario, es una enseñanza/aprendizaje que ha llegado a mi vida de la mano de los mismos Niños Índigo.

Este escrito pretende aportar un poco más de información sobre este tema.

Los Índigo son personas que, sea cual sea su edad, vienen preparados para dar el salto del tercero al cuarto chakra. Vamos a desarrollar un poco más esta definición.

Hasta ahora el aprendizaje, las lecciones en las que estaba gran parte de la humanidad, se basaba en todo lo referente al tercer chakra o plexo solar y sus atributos, es decir, autoafirmación: quién soy, qué hago aquí, cuál es mi poder, qué lugar ocupo en la sociedad, cuál es mi estatus, cómo puedo ganarme la vida para conseguir tener lo que quiero…

Era como no dejar nunca la adolescencia. La vida se convertía en una especie de comparación continua en busca de la propia identidad en función de patrones establecidos a los que se imitaba o con rebeldía se rechazaba.

Sin embargo, ahora la frecuencia índigo caracteriza individuos cuyo enfoque de vida esta basado en ser y sentir, es decir en la forma en la que se expresa el cuarto chakra, o chakra del corazón. Para los Índigo no es importante tener metas, marcarse un tiempo para obtener metas, tener objetivos que se cumplan en un determinado periodo de tiempo y que reflejen un ego fuerte. No es importante demostrar nada ni ganar su primer millón antes de cumplir los 30.

A los Índigo todos los valores del ego, de la antigua pauta social no les interesan; no necesitan demostrase ni demostrar quienes son copiando patrones de su entorno, siendo rebeldes para llamar la atención o siguiendo modas para ir en busca de su identidad: los Índigo están conectados a sus sentimientos desde que nacen. Saben expresar mediante palabras y hechos lo que sienten, tanto en el nivel de las emociones como en de los pensamientos/sentimientos, desde que empiezan a hablar e incluso antes.

Palabras claves para reconocer a un índigo

– Liderazgo

– Entusiasmo

– Responsabilidad

– Innovación

– Originalidad

– Creatividad

– Carisma

– Capacidad de convocatoria

– Calma interna

– Desasosiego externo (hasta que logran expresar quienes son)

– Independencia

– Solidaridad

– Autonomía

– Inteligencia EMOCIONAL

– Experto en recursos

– Humildad

– Equilibrado sentido del riesgo

– Energía de sanación en sus manos que necesita drenarse.

Para que todas esta cualidades puedan expresarse, los índigos necesitan ser apoyados por un entorno socio-familiar adecuado.

Pero, no todos los niños/adolescentes Índigo son hijos de padres pertenecientes a la corriente definida como Nueva Era. Los padres cuyo nivel de conciencia está desarrollado ya han descubierto que para sus hijos índigo lo más importante es dejarlos expresarse a través de aquello que realmente les entusiasma y saben que triunfarán porque lograrán realizarse y ayudar a mucha gente hagan lo que hagan: confían en sus recursos, saben que no hay que mediatizarlos para que encajen en la sociedad haciendo lo que les entusiasma, creen en ellos y les apoyan porque han podido observar su gran madurez emocional.

Pero algunos Índigo, mejor dicho, muchos de ellos, nacen en ambientes hostiles, pero aun así llegan… su energía les guía hacia las fuentes donde está la información que les puede ayudar a que expresen todo el potencial que por su naturaleza tiene que ser expresado.

Son expertos en seguir señales, están atentos a esas analogías o sincronicidades que les guían a encontrar profesionales, libros, instructores, terapeutas, investigadores, comunicadores, etc., que les van a ayudar.

Lo primero que tiene que averiguar un joven índigo es que ya, esté donde esté y se dedique a lo que se dedique, está en misión.

¿Qué quiere decir eso? ¿Cuál es la misión de un índigo?

La cualidad áurica de un índigo le sitúa por su sola presencia, a ser un catalizador, un sanador nato, es decir, su configuración energética drena, equilibra, eleva y potencia todas las cualidades positivas y expansivas de todas las personas con las que el índigo se relaciona. Y eso, él o ella, de alguna manera lo sabe.

Y lo sabe porque lo siente. Y no alardea de ello porque su sentido de humildad va a la par con su natural coherencia y sentido de liderazgo de una manera muy natural.

Los Índigo que están en medios familiares y/o socioculturales hostiles, lo tiene más difícil en el sentido de que su desorientación les puede llevar a tardar más tiempo en encontrar a sus afines, a sus iguales, pero aun así, son conscientes de ser diferentes; se sienten extraños con los de su propia tribu urbana: no les llena ni les motiva lo marginal, ni las drogas, ni el sexo fácil, ni el peligro… y sin embargo son amigos de sus amigos aún sintiéndose diferentes. Su natural don sanador le hace saber que sana allí donde esté, que evita riesgos, peligros, percances a aquellos con los que se relaciona, y sin embargo no se atribuye el mérito, simplemente se rige por su personal código de lo que está bien. Acepta sin juzgar, pero no participa en aquello que no se ajusta a su ley personal. Y la ley personal de un Índigo sólo sigue un dictado: lo que dicta su corazón, no su ego.

Los Índigo llegan a esta dimensión con el ego trascendido: simplemente saben que tienen poder pero no saben qué hacer con él. Si el medio es hostil, se complican más las cosas porque tardarán más en averiguar que ese sentimiento de no-pertenencia que les lleva a sentirse extraños con lo que les rodea sólo es transitorio y forma parte del plan que traen consigo.

Todos los índigo sin excepción son grandes sanadores: esta cualidad es propia de la frecuencia índigo.

Este es el motivo por el que en mi experiencia profesional, curso tras curso (especialmente en los cursos de Reiki), en talleres, charlas, conferencias, consultas, terapias, (especialmente en los tratamientos con el Masaje Atlante) etc., cada vez más de estos maestros que están en vehículos físicos de niños/adolescentes tratando de desbloquear todo su potencial, compruebo que lo logran; recuerdan poco a poco quienes son.

Tener la frecuencia índigo en tu campo áurico-genético no te garantiza la felicidad, puesto que si eres un Índigo no has venido a este planeta de tres dimensiones a ser feliz sino a abolir la infelicidad, que no es lo mismo.

Esa es la misión de los Índigo, cambiar esta sociedad cuyos valores y roles están ya caducos.

http://www.geocities.com/elclubdelosninosindigo

 

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Índigo y educación, una gran responsabilidad


Índigo y educación, una gran responsabilidad

Estos niñ@s tienen una mayor capacidad para percibir y procesar información, lo que implica que sus maestros (tanto padres como educadores), deben aprender a manejar y canalizar estas habilidades. Como comenta Ivette Carrión, de la Asociación Índigo Universal (AIU) de Perú, es muy importante regresar a los valores más amplios y más elevados del ser humano, transmitir (esencialmente con el ejemplo) altos principios desde muy temprana edad, en la casa y la escuela, ofreciéndoles ambientes de desarrollo integral, no solamente físico e intelectual, sino también emocional, social y espiritual.

Se trata de niñ@s y jóvenes que requieren en su entorno la presencia de adultos emocionalmente estables y seguros. No pueden aceptar un sistema de sociedad que no esté basado en el amor. Estos niñ@s creen en sí mismos/as. Representan un reto para sus padres y educadores. Exigen de nosotros una atención especial y nos piden salir de los esquemas tradicionales de educación. Vinieron para abrir caminos, y nos escogieron para que les ayudemos a ser entendidos y escuchados. Como padres, debemos aplicar algunos principios básicos, ya sea que nuestro niño presente características Índigo o no.

Algunos principios para disfrutar de su compañía

La siguiente lista provee algunos parámetros para convivir armoniosamente con sus hijos/as. Como hemos dicho, que ellos/as sean Índigo o no es irrelevante. Todos los niñ@s son extraordinarios/as, todos/as están en entrenamiento nosotros también y todos, absolutamente todos, necesitamos un trato especial basado en el amor[1].

  1. Aliente al niñ@, fortalezca siempre su autoestima.
  2. Deje que haga las cosas por sí mismo (aún si toma más tiempo, por ejemplo vestirse). Deje que explore solo (dentro de los parámetros de seguridad necesarios). En general, son excelentes autodidactas.
  3. Evite tanto los castigos como las recompensas Nunca recurra a los castigos físicos ni a los gritos. Exija a la escuela que no utilice castigos físicos y/o emocionales (además es ilegal). Los castigos y humillaciones pueden desencadenar graves bloqueos de aprendizaje, traumas emocionales, pérdida de autoestima y depresión. Deje que vean por ellos mismos las consecuencias naturales de sus actos (nuevamente dentro de los parámetros de seguridad necesarios).
  4. Sea firme, pero no dominante. Construya con ellos una relación de amigos y acompañantes en el camino de la vida, no de jefes.
  5. Respétele, sea muy honesta/o con él o ella. Acepte sus propias limitaciones[2].
  6. Con su ejemplo, enséñele el respeto por los demás.
  7. Dedique un tiempo para estar juntos, escúchelo.
  8. Todas las cosas hágalas con él o ella en cooperación, no por obligación. Respete los tiempos en los que él/ella quiere estar solo, respete su privacidad.
  9. No entre en la lucha de poder. ¿Hay conflictos? Pues no insista. Dar lecciones es absolutamente perder su tiempo, actúe y dé ejemplo.
  10. No ceda ante aquel primer impulso agresivo, tranquilícese y concédase un minuto para pensarlo. Si no puede manejar una situación, no dude en pedir ayuda a un profesional de su confianza. Pedir ayuda al mismo niñ@ o joven también resulta muy positivo.
  11. No lo sobreproteja.
  12. Estimule la independencia y la responsabilidad, no tema que ellos se independicen de usted (al contrario, le van a agradecer y valorar por eso).
  13. Intente mantener calma, tranquilidad, seguridad interior. Sus niñ@s lo perciben todo.
  14. No exija siempre, y cuando exija algo, que sea razonable y fundamentado. No se trata de límites, se trata de estándares de vida más elevados.
  15. Nada de favoritismo.
  16. Cuide usted su tono de voz. El grito le hace perder autoridad y respeto.
  17. No dramatice la situación, sea natural y espontáneo.
  18. Diviértanse juntos. Al final estamos aquí uno con el otro para disfrutar y crecer juntos.
  19. No les hable; hable con ellos.
  20. La dulzura atrae dulzura; el mal genio atrae mal genio.
  21. Educar con el ejemplo. Acuérdese: El niñ@ siempre hará lo Ud. haga, aún si no dice nada; y el niñ@ no hará necesariamente lo que le diga, si Ud. no lo hace.

Compilación de Children, the Challenge, Rudolf Dreikur, 1964, Fundación INDI-GO, 2001 y de la psicóloga Maria Renée Molina, Bolivia, 2003.

En sintesis:

– Darles tareas lúdicas.

– Ofrecerles la posibilidad de escoger.

– Proporcionarles responsabilidades.

– Explicarles todo, con mucha honestidad.

– Brindarles siempre cortesía y respeto. Usted recibirá cortesía y respeto; ellos le entenderán y aprobarán.

– Recordar que el cambio siempre comienza con uno mismo.

Se les debe proveer de ambientes que tengan centros de actividades (por ejemplo, el rincón de la pintura, de la computadora, de los disfraces, ), donde puedan tocar, armar, dibujar, coleccionar. Es decir crear espacios que ayuden al orden tanto interior como exterior, y a la auto-disciplina. La cuestión está en el ambiente, el entorno, en el abordaje de relaciones y en nosotros mismos (los adultos), más que en el niñ@.

Índigo y salud, física y mental

Algunos autores dan las siguientes recomendaciones para el mejor desarrollo del niño.

– No se preocupe por su alimentación. Su propio cuerpo le dice lo que debe comer. En caso de que su hijo/a rechace la carne. Las proteínas se pueden encontrar en la soya, trigo, queso, amaranto, nueces, almendras, maní, quinua y maca, entre otras. Su pediatra confirmará que su estatura y peso son normales.

– No debe sobreprotegerlo. Lo más seguro es que su hijo resista las enfermedades mejor de lo que usted puede imaginar.

– Si presenta facultades paranormales como clarividencia, clariaudiencia, telepatía, sueños premonitorios, no tome esto como producto de la imaginación o de enfermedad mental (psicosis, esquizofrenia). Usted deberá estudiar sobre estos temas para poder guiar a su hijo/a y asesorarse con un psicólogo de su confianza entendido en estos temas.

– También puede darse el caso de que presenten una inteligencia, rapidez y/o memoria extraordinaria así como una inusual capacidad para las matemáticas y las computadoras, en este caso su hijo/a se sentirá mejor en un sistema de educación activo alternativo.

– Los niñ@s Índigo no deben ser vistos como entes superiores, sino simplemente como humanos que muestran características que han estado dormidas en la humanidad por largo tiempo.

Desorden de Déficit de Atención e Hiperactividad

En 1996, la doctora Doreen Virtue reporta que en los Estados Unidos sesenta y cinco por ciento de los niñ@s diagnosticados con supuestos Desorden de Déficit de Atención (DDA) y Desorden de Déficit de Atención e Hiperactividad (DDAH) son tratados con una droga llamada Ritalina (clorhidrato de metilfenidato) de una manera excesiva que puede alterar su salud a largo plazo.

El supuesto DDA puede en realidad en el caso de los Índigo ser una sobre atención selectiva creadora y/o el resultado de su gran velocidad para aprender las cosas, por lo tanto se aburren y prestan atención a otras cosas. Pero si están absortos en un tema de su interés, se pueden quedar concentrados por mucho tiempo, lo que demuestra que estos niñ@s no tienen déficit de atención como tal, sino que demuestran una rapidez inusual y una supra-atención[3].

La supuesta hiperactividad puede ser también simplemente la energía normal de los niñ@s en una sociedad cansada y estresada que no soporta las actividades de los niñ@s, sobre todo en un contexto urbano, donde los chicos tienen pocos espacios verdes para desahogarse.

Medicina alternativa y complementaria

Estos niñ@s y jóvenes son muy sensibles a energías sutiles y responden mejor a la medicina alternativa y complementaria que a la medicina alópata. Reaccionan positivamente a la homeopatía, terapias florales (como Flores de Bach), medicina ayurvédica, masajes energéticos (Tui Na), reflexología, digitopuntura (Shiatsu), músicoterapia, Reiki, EMF Balancing Technique, entre muchas otras terapias alternativas y complementarias.

Desarrollo integral

Es necesario proveer un desarrollo integral a estos chicos (y a todos los niños en general); es decir, trabajar todos los niveles de atención:

– En lo físico: actividades como natación, yoga, tai chi chuan u otras artes marciales, o cualquier deporte que le guste de verdad al niñ@ y de ser posible, que no sea competitivo

– En lo mental: actividades intelectuales como filosofía, ajedrez, literatura, informática

– En lo artístico: actividades como danza, música, pintura, cerámica.

– En lo emocional: ofreciéndole estabilidad, afecto constante y amor incondicional. Auto-estima.

– En lo psíquico: proveer técnicas simples de protección y de manejo adecuado de la energía psíquica.

– En lo espiritual: con actividades encaminadas al crecimiento interior, libres de dogmas y sectarismos.

– Y en general, proveer un intercambio diario con la naturaleza, criar mascotas, sembrar y cuidar de plantas

Es de suma importancia escuchar atentamente al niño para saber lo que necesita y no necesita.

Herramientas lúdico-pedagógicas

Los educadores especializados han notado que, sin duda, los niñ@s y jóvenes de la nueva generación actúan de manera netamente diferente a nuestra generación, lo cual representa un reto en el mundo de la educación.

Responden mejor a la educación alternativa y activa, como los sistemas Montessori, Waldorf (Rudolf Steiner), William Kilpatrick, Unipaz (Pierre Weill, Brasil), Superaprendizaje (Jazmín Zambrano, Venezuela), Creática (Natalio Domínguez, Venezuela), y todo sistema de educación que utilice sitemáticamente todas las inteligencias múltiples, respetando la integridad personal.

A lo cual es importante incorporar sistemáticamente la músico-enseñanza, las armonizaciones, el arte, como proceso y fin, los diálogos de saberes, la ética, los valores, la noción de servicio, el yoga[4] , los mandalas, las artes marciales, las bio-técnicas, entre muchas otras herramientas.

Cinco principios para la co-educación de los niñ@s y jóvenes de la nueva generación

– Principio de complementariedad y alternativas prácticas.

– Principio de inclusión y de interculturalidad.

– Principio de desarrollo de inteligencia (versus memorización).

– Principio de valores y ética.

– Principio de bio-educación: tomar en cuenta la parte lúdica de las actividades y el gozo que debe producir el proceso de aprender.

En una palabra, estamos co-creando una co-educación humana para un ser humano integral y digno.

Todo lo anterior será ampliado y explicado en el siguiente libro de la Colección KAYA, Índigo y Co- edu-creación, en el cual hablaremos también de nuevas técnicas para lograr el bienestar integral de los niños y niñas.

Fundación INDI-GO, con la participación de la Dra. Jeaneth Suárez, médica y pedagoga, Ecuador; la Dra. Yolanda León Ruiz, Colombia; y la Arq. Margaret Seleme de Guevara, Bolivia.

Varias especializaciones

Lee Carroll y Jan Tober describen cuatro tipos de niños Índigo, que transcribimos a continuación (cada uno de estos tipos con un propósito definido):

– El Humanista: el primer tipo es el Índigo humanista, quien está destinado a trabajar con las masas. Son los médicos, abogados, profesores, comerciantes y políticos del mañana. Ellos son muy hiperactivos y extremadamente sociables. Hablarán con todo el mundo, siempre en forma muy, pero muy amigable. […].

– El Conceptual: el Índigo conceptual está más interesado en proyectos que en la gente. Ellos serán los Ingenieros, arquitectos, diseñadores, astronautas, pilotos y militares del mañana. […].

– El Artista: el Índigo Artista es muy sensitivo y su cuerpo es pequeño, aunque no siempre. Están más inclinados hacia el arte, son muy creativos y serán los maestros y los artistas del mañana. A cualquier cosa que se dediquen siempre estarán orientados hacia el lado creativo. […].

– El Interdimensional: el cuarto tipo de Índigo es el interdimensional. Son más grandes que los otros, y a la edad de 1 ó 2 años ya usted podrá decirles cualquier cosa y le dirán: “yo ya lo sé”, “yo puedo hacerlo”, o “no me molestes”. Son ellos quienes traerán nuevas filosofías y nuevas religiones a este mundo […].

(Tomado de Lee Carroll y Jane Tober, 2000: 34).

Sin embargo, hemos observado en la Fundación Indi-go muchos otros tipos de niños, cada uno con su variante; reconocemos que el mundo está cambiando y que estos fenómenos se encuentran todavía en investigación a nivel mundial. Algunos investigadores perciben 7, 9 y hasta 12 clases de funciones con la primera generación (Índigo), hasta 7 con la segunda generación (Cristal), y 3 con la tercera.

Los Aymara de Bolivia reportan cinco generaciones, cada una con una función y un entrenamiento especificos (Fernando Huanacuni, 2003, cp, La Paz).

La Dra. Jeaneth Suárez reporta nueve funciones diferentes para los niños Índigo de la primera generación, las cuales son importantes entender para proveer las herramientas de desarrollo integral que requieren el niñ@. Algunas de estas herramientas se pueden encontrar en el capítulo Las Inteligencias Múltiples, en la parte 3 del presente libro, en Perspectivas desde la Educación.

A continuación, copiamos textualmente las nueve funciones estudiadas por la Dra. Suárez.

– Los Mediadores. Son los niños que saben innatamente equilibrar energía, que entran en un lugar y lo equilibran. Son mediadores, diplomáticos. Hablan mucho, sin dificultades. Su acercamiento de aprendizaje está ligado a la inteligencia interpersonal. Su especialidad es desempeñarse en los ámbitos sociales, pueden ser diplomáticos, embajadores, comunicadores, sociólogos o antropólogos muy competentes. Son los hacedores de paz.

– Los Cambiadores. Influyen en el medio; son los que tienen la habilidad de hacer cambiar los conceptos que la gente tiene. Luchan para obtener lo mejor del grupo, son frontales, buscan el cambio, logran el cambio, no necesariamente por la fuerza. Son los líderes, ejecutivos, filósofos.

– Los Educadores. Son los que vienen para enseñar algo, con características esenciales. Son los que siempre están enseñando a otro niño, el típico ayudante del profesor. Dan antes de recibir. Son profesores, pedagogos, facilitadores.

– Los Pensadores. Son los que tienen las ideas y lo dicen de manera precisa para que la gente descubra su valor. Ponen en frases ideales lo que a otro no se le ocurre, descifran lo que la gente piensa y lo dirigen especialmente a la parte espiritual. Su acercamiento de aprendizaje es la inteligencia intrapersonal, la trascendente y la lingüística.

Las 5 otras funciones tienen un carácter más espiritual.

– Los Observadores espirituales. Ven todo y lo condensan en un todo. Son las personas que viendo de afuera pueden decir lo que existe dentro de cada persona y situación, y en qué etapa puede estar.

– Los Sintéticos espirituales. Van de la generalidad a la síntesis. Los que encuentran soluciones a los problemas. Son capaces de saltar/romper paradigmas. Son más callados pero en una sola frase lo dicen todo, pueden descifrar el alma de los demás; con una palabra dicen lo que sienten.

– Los Indagadores espirituales. Están siempre buscando algo más. Saben que detrás de todo hay una causa. Su fascinación: descubrir por qué una persona no da un salto hacia la esencia misma.

– Los Directores espirituales. Son capaces de dirigir a otros hacia un camino especial. Saben acerca de Dios y les gusta hablar a otros de sus descubrimientos. Les encanta hablar de todas las religiones. En los juegos, llevan a los demás a juegos menos violentos.

– Los Emancipadores-Facilitadores espirituales. Liberan a la gente, les ayudan para que tomen decisiones correctas.

Como transversal y en varios grados, es posible que tengan además herramientas psíquicas, potencial médico-terapeuta (sanador) y dones artísticos.

Fundación INDI-GO y Jeaneth Suárez, 2003, Ecuador.

Características en adultos Índigo

En general:

– Son inteligentes pero no necesariamente obtuvieron los mejores promedios escolares.

– Son muy creativos y les encanta construir cosas.

– Siempre preguntan por qué, especialmente cuando se les pide que hagan algo.

– Sienten disgusto y aversión por las tareas que consideran caducas, repetitivas o de memorización.

– Fueron rebeldes en la escuela, cuestionando la autoridad de los maestros o deseaban seriamente ser rebeldes pero no se animaban por la presión de los padres. Adolescencia problemática.

– Pueden haber experimentado muy tempranamente depresión existencial y/o sentimientos de vulnerabilidad, desde sentimientos de tristeza a completa desesperación; pudiendo considerar incluso la opción del suicido.

– Tienen dificultad en los trabajos orientados a tareas serviles, resistencia a la autoridad y a los sistemas de empleo jerárquicos.

– Tienen profunda empatía con otros, pero son intolerantes frente a lo que consideran inaceptable.

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Ser o no Ser Azul, esa es la cuestión


Ser o no Ser Azul, esa es la cuestión
bebe_extrasensorial¿Es mi hijo un niño índigo?

Esta es quizás una de las preguntas más frecuentes de los papás cuando descubren que algunas de las características de sus hijos encuadran en la definición de índigo.

Una foto Kirlian puede ser la respuesta a esa pregunta, aunque considero que tampoco es una prueba definitoria. De igual modo, desde mi perspectiva, no es lo más importante. Todo niño debe ser tratado y respetado con el mismo cuidado, amor y puesta de límites, sea índigo o no-índigo.

En este momento planetario la frecuencia índigo está presente en forma contundente, de igual forma tarde o temprano todos estamos destinados a incorporarla. Los nuevos niños portadores de esta frecuencia y su llegada en masa son una llamada de atención para los adultos. Su primera misión es en su entorno familiar y allí actúan como espejos, revelan todo aquello que esté pendiente de resolución en sus padres, desenmascaran y amplifican lo que necesita ser transmutado. Su juego es hacernos trabajar para ellos cuando en realidad estamos elaborando nuestra propia transformación. Por eso, los niños no son el problema, no tienen que encajar en los viejos patrones sociales y culturales, están impulsando a los grandes a rever sus propios modelos, a enfrentar sus miedos y lo que es más importante: a re-descubrir los valores universales esenciales.

Estos niños encarnaron esta frecuencia justamente para que toda la Humanidad pueda acceder a ella, no para que sea atributo de unos pocos, para elevarnos a todos junto con ellos, para que ejercitemos un nuevo modo de aprender y de educar no sólo a los índigo, sino a todos los niños, sean cuales sean sus características. Lo importante que abriga esta energía es que honra las diferencias porque es el único modo de alcanzar la verdadera unidad.

Sería fundamental preguntarnos porque necesitamos clasificar o poner un rótulo a la condición de nuestros niños. Una respuesta probable es porque nos han enseñado que todo debe ser clasificado de alguna manera, no estamos acostumbrados a vivir en la incertidumbre, a descansar en la sabiduría de la naturaleza, a confiar en la bondad de las leyes del universo.

Quizás una de las opciones para comenzar a bajar la ansiedad con respecto a esta etapa de crisis, es justamente entender que es un proceso, necesario, y que si estamos en ese escenario es para aprender, para sumar herramientas útiles a la tarea de ser padres. A simple vista este escenario se presenta difícil y es por momentos descorazonador, pero no olvidemos mirar por debajo del mantel, es allí donde se están gestando los cambios, los niños lo saben, lo sienten, lo llevan a cabo. Recordemos que quienes están en este momento atravesando estas dificultades como familia es porque son los pioneros de la transformación, sus hijos los eligieron para que los acompañen en esa tarea y ellos no se equivocaron en el momento de escogerlos como padres, es decir aunque no lo sientan así, tienen la materia prima, la sabiduría innata para liderar junto a la nueva generación la construcción de la Nueva Humanidad.

Ahora para poner los límites necesarios a la frecuencia índigo, un padre tiene una misión importante, re-aprender o re-educarse en su rol de padre, nadie enseña a ser papá o mamá, se aprende en el ruedo. Pero para iniciar esa formación, el camino es el auto-conocimiento. Si papá o mamá no comienzan a trabajar con su propio niño interno para rescatar la indigüez potencial de su Ser esencial, encontrará en la relación con su hijo dificultades en la comunicación y no será fácil llegar a acuerdos de convivencia mutuos. Todo índigo percibe si hemos iniciado como padres un camino de sanación personal, aunque no se lo digamos, podrán observar que el sólo hecho de haber tomado esa iniciativa, ese compromiso con ustedes mismos, provoca un cambio y una transformación en el vínculo y el comportamiento del niño con respecto a su entorno más inmediato.

Un hermoso ejercicio es mirar a través de los ojos de un niño. Nos sorprenderá descubrir que esa sabiduría y ese modo particular de ver la realidad es también el de nuestro propio niño interno que ha estado perdido en el mundo del deber ser. La frecuencia índigo nos va quitando la máscara del falso yo que hemos sostenido a lo largo de nuestra vida y nos propone a un Nuevo Ser, el Verdadero, el Ser de Luz que realmente somos.

Por otra parte, la ciencia también encontró una manera de encasillarlos cuando incluyó a los índigo a las filas de los que padecen ADD o el ADHD (desórdenes de atención e hiperactividad. En la gran mayoría de estos casos, nunca mejor empleado que en este ocasión el refrán:es peor el remedio que la enfermedad, ya que se receta una droga -con efectos secundarios peligrosos- como la Ritalina para corregir este supuesto desorden. Personalmente considero habría que rever la creciente popularidad de estas presuntas enfermedades ya que están basadas en parámetros de una conducta humana que está sufriendo alteraciones radicales.

Lo que realmente importa es honrar a nuestro propio Ser y al Ser que tenemos como hijo, amarlo incondicionalmente, actuar con el corazón y según nos indica nuestra intuición. Si un niño tiene la mayoría de las características de la generación índigo, es probable que lo sea. Lo importante es preguntarnos a nosotros mismos – adultos -, ¿porqué queremos asegurarnos?, ¿cuál es el verdadero motor que nos impulsa a buscar un rótulo, una clasificación?.

La era de lo departamentalizado, los compartimentos estancos, las definiciones inmutables ha terminado, este es un proceso y como tal todo está en movimiento, todos estamos re-aprendiendo un nuevo modo de Ver y Percibir la Realidad, lo que requiere de condiciones tales como apertura, flexibilidad y de una mirada amorosa acerca de lo que advertimos como distinto o extraño comparado con las reglas actuales de nuestra realidad o cotidianeidad. No busquemos más referencias en lo conocido, adentrémonos en el Nuevo Mundo de la mano de los Nuevos Niños, juguemos su juego.

Hoy frente a nosotros la Evolución es aprehensible, sólo hace falta abrazar a un niño y estaremos percibiendo en latido del Hombre Nuevo. Ellos son maravillosos portales de Luz y nos están tendiendo la mano, invitándonos a ser parte de la Nueva Tierra.

¡A todos un abrazo amoroso de luz azul!

Lic. María Monachesi
Hermandad Luz Azul

Índigos Adultos


Índigos Adultos

Según Lori A. Johnson, la primera oleada fuerte de seres índigo llega a fines de lo década del 50. Estos índigo presentan capas protectoras del aura en la gama de los azules estándar, los violetas y los habano, básicamente porque en ese entonces la humanidad aun no se hallaba preparada para el impacto de la Frecuencia Índigo como esta llegando al planeta en los dos ultimas décadas.: muchos no habrían resistido. De modo que hubo quienes se protegieron y quienes optaron por marcar un hito con su presencia, generando un impacto muchos fueron como estrellas fugaces – que perduraría en las generaciones posteriores.

A partir de su contacto con adultos que han desarrollado la Frecuencia Índigo, Lori A. Jonson señala en su página Web una serie de comportamientos y/o cualidades de estas generaciones:

-Han llegado a la adultez manteniéndose en estado de latencia es probable que hayan padecido maltrato o incomprensión cuando eran niños, lo que ha minado su autoestima.

Generalmente tienen un alto coeficiente de inteligencia pero esta encubierto por un bajo rendimiento en la escuela o su vida personal.

-tienen gran capacidad de ver el cuadro de situación o para entender las consecuencias de un determinado acto.

-otra cualidad es el entendimiento innato de los lenguajes. Les resulta fácil ponerse en el lugar de la persona con la que se están comunicando y entenderla, aunque no hayan estudiado su idioma.

Le atrae la expresión táctil

Son usualmente almas solitarias, prefiriendo su propia compañía a la de los grupos grandes.

-No están muy obsesionados con el sexo, probablemente porque prefieran una comunicación. A un nivel almico, un contacto alma-alma.

Frecuentemente saltan de trabajo en trabajo buscando un sentido y un propósito.

-Pueden padecer dislexia o trastornos de percepción, de orientación o de coordinación y tener problemas con las matemáticas, con la lectoescritura y de comprensión.

A las mujeres Índigo muchas veces se las acusa de pensar como varones y a la inversa, a los varones índigos se les recrimina pensar como mujeres.

Les atrae lo sobrenatural, lo metafísico, la tecnología de punta y el entendimiento espiritual.

Si no pertenecen a una corriente clásica es probable que tiendan a sintetizar , junto a su propia sabiduría y a su noción de conciencia , una espiritualidad propia .

Usan su intuición en combinación con varias disciplinas metafísicas para crear nuevos sistemas o metodologías.

Muchos son solteros o divorciados y no tiene hijos. Posee n un fuerte sentido de la misión, no siguen los guiones de la vida normal.
Todos los índigos han atravesado algún cuadro depresivo

Muchos índigos has sufrido problemas o padecido traumas en la infancia, lo que los lleva a mantener ira oculta.

A pesar de su necesidad de soledad, son populares entre sus pares. Tiene carisma natural.

Son capaces de ver ambos lados de un argumento, son llamados para mediar en desacuerdos, para negociar.

No les gusta el conflicto. Cuando niños, se distanciaban de los adultos que discutían, prefieren la paz y la armonía

Son naturalmente compasivos y solitarios pero pueden reaccionar muy fuertemente frente a lo que consideran injusto.

Maria Monachessi / Barbara Llimoncelli
Extracción del Libro Índigos Adultos
ED. Kier col. Infinito

Les envío a todos un gran abrazo de luz, hasta pronto
Marianela

Indigos Sobreadaptados


Indigos Sobreadaptados

Desde que comenzamos nuestro trabajo con la vibración índigo hemos tenido acceso a variada información y también hemos compartido experiencias con gente que esta trabajando con niños, adolescentes y jóvenes tanto en la educación como en la salud. Todo esto sumado a nuestra propia experiencia nos hizo caer en la cuenta que se hace especial hincapié en los niños que hacen evidentes sus caracteristicas, a los que nosotros hemos denominado niños sinceros, ya que tienen la posibilidad de exteriorizar siendo verdaderos espejos de cuanto acontece a su alrededor.

Muchas veces se cree que cualquier caso de hiperactividad o de trastornos de atención tiene una relación directa con la vibración índigo y esto no es del todo cierto.

Es importante comprender que no necesariamente todos los niños o jóvenes índigo tienen problemas disciplinarios, o son hiperactivos o con trastornos en la atención.

Debemos observar con atención a aquellos niños que se sobreadaptan a lo que se espera de ellos y se olvidan de su sentimiento interior, siendo ellos mismos los que bloquean sus dones y cualidades naturales. Y a pesar de ser niños que desde el punto de vista energético se los puede denominar como índigo, las características propias de esta vibración no se manifiestan por causa de su necesidad de ser aceptados por su entorno. Esta sobre- adaptación proviene de la autoexigencia de querer cumplir con un patrón externo de lo que conforma una idea de aparente normalidad y por un fuerte temor a ser rechazados. Estos niños frecuentemente no muestran la alegría y la frescura característica de la niñez.Es muy común verlos más cómodos entre chicos más grandes o con personas mayores.

A causa del control que ejercen sobre ellos mismos, cuando se enojan es muy común que se desborden, y de esta forma exterioricen sus verdaderos sentimientos contenidos.

También hemos observado que se debe prestar mucha atención a sus sueños, ya que daría la impresión que es la forma en que el inconsciente logra transmitir algunas claves necesarias para que encuentren su rumbo interior..

El sistema social actual propone una idea de éxito instantáneo y prioriza el premio a los

resultados obtenidos sobre los esfuerzos realizados provocando una presión tanto en los niños como en adultos. En el caso de los niños que se sobreadaptan, esta presión se multiplica. Esto hace que pierdan la capacidad de disfrutar del aprendizaje en si, ya que a causa de pretender lograr el éxito pierden la idea de proceso.

Es recomendable incentivarlos, proponiéndoles técnicas que les permitan cultivar la autodisciplina. Esta requiere tener un comienzo (punto de partida) y no sentirse vencido antes de comenzar la tarea. Por ejemplo: el estudio de un instrumento musical, las artes marciales, etc son disciplinas que les permitirán obtener serenidad interior, y conectarse con la idea de aprender sin sentirse presionados por alcanzar un resultado determinado.

Es indispensable la actitud que tomen los adultos que los acompañan. La idea es no premiar los resultados sino los esfuerzos por superarse a sí mismo.

Auto-exigencia no es lo mismo que cultivar la auto-disciplina, ya que esta lleva naturalmente al conocimiento de si, desbloqueando los dones y permitiéndoles fluir naturalmente.

Sandra Aisenberg y Eduardo Melamud
Extracto del libro Niños Indigo:
“Nuevos seres para una nueva tierra”
Colección Infinito Editorial Kier

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Cualidades índigo a tener en cuenta


Cualidades índigo a tener en cuenta

Extraído del libro de Nina Llinares sobre la Frecuencia Índigo

Antes de que empezaran a llegar los llamados Niños Índigo, la Tierra, como su futuro hogar y como macroser en evolución que es, se preparó y recibió a nivel sutil esta vibración.
Esto quiere decir que la frecuencia índigo está y es muy activa en el aura o campo energético del planeta Tierra. Su radiación viene desde la 7ª esfera espiritual y está fluyendo hacia la Tercera dimensión desde el año 1800. El por qué de que esto sea así lo veremos más adelante.
A medida que el ser humano expande su conciencia, mejor y con más arraigo, permite que la frecuencia Índigo se exprese y se incorpore a nivel individual; así tenemos el hecho de poder encontrarnos personas índigo que son adultos, adolescentes, niños y bebés.
Y lo que está claro es que toda la humanidad, sin excepción, ha incorporado LA POSIBILIDAD de tener y sostener la frecuencia índigo. ¬
Hace ya algunas décadas (2 ó 3) que todos nos estamos dando cuenta de que los niños ya no son como eran antes: su nivel de receptividad, autonomía, carácter, inteligencia, creatividad, sociabilidad, criterio personal, memoria, habilidad…, es diferente, es brillante y espectacular en la mayoría de los casos. Esto es así porque desde hace ese mismo tiempo la radiación índigo está ya arraigada y permite la siembra de esta frecuencia en mejores condiciones que anteriormente¬
Sin embargo, poseer las características (o gran parte de ellas) de la frecuencia Índigo no quiere decir que seas un índigo o Niño de las Estrellas.
Los actuales bebés poseen del 30 al 90 % de esta frecuencia.
Los niños de entre 1 a 13 años pueden poseer y manifestar las características índigo en una proporción del 30 al 90%.
Los adolescentes de entre 14 a 22 años pueden manifestar características índigo en un 30 y un 90 %.
Los adultos de 23 a 50 años (e incluso de más edad, ya que la frecuencia índigo se empezó a incorporar al planeta Tierra alrededor del año 1800) pueden manifestar características del 30 al 90 %.
Sin embargo maestros índigo o niños de las estrellas que nunca han estado encarnados en este planeta tierra anteriormente y que traen como misión facilitar a la humanidad el salto frecuencial a cuarta y quinta dimensión, sólo habrá actualmente unos 24 en todo el planeta y la mayoría son aún bebés o niños pequeños. Su adn ya es diferente al actual.
Con toda esta información sólo pretendo aportar más claridad sobre el asunto; sepámoslo bien: ser índigo no es un privilegio, ES UNA RESPONSABILIDAD.
Y sobre todo: ÍNDIGOS SOMOS TODOS EN MAYOR O MENOR MEDIDA porque nuestra madre, el planeta Tierra recibió esta iniciación energética hace ya muchos años debido a su propia evolución como ser que se expande y expresa energéticamente, o lo que es lo mismo, por puro mérito de existir, y por lo tanto, cuando en ella nacemos, la recibimos en mayor o menor medida. ¿De qué depende ser más o menos índigo? Depende de la expansión de conciencia personal de cada ser humano interesado en que las cosas cambien.
Todos tenemos pues LA POSIBILIDAD de ser potencialmente Índigos, la frecuencia está ahí, todo depende del nivel de apertura al cambio que cada uno de nosotros este dispuesto a asimilar.
La frecuencia Índigo está a nuestra disposición para que la integremos en nuestras vidas.
Tengas la edad que tengas, cuanto mayor sea tu apertura de conciencia, cuanto mayor sea tu capacidad para desarrollar la certeza de Tu Verdad, cuanto más confíes en las cualidades de tu hemisferio derecho… mejor integrarás la frecuencia Índigo y contribuirás al cambio frecuencial de este plano y de este planeta.
Cuanta más radiación Índigo se encuentre en ti, mayor certeza tendrás de no ser de aquí, añorarás las estrellas y necesitarás mirar el cielo nocturno con frecuencia, sabrás que no sientes afinidad con las cosas de este mundo material, lo sabrás con calma y certeza, pero también sabrás, aunque no lo recuerdes con tu memoria humana, que si estas aquí, tienes que asumir tu responsabilidad de estar al cien por cien, sin querer irte, y sabrás seguir las señales que te llevaran a desarrollar tu potencial creativo para, con entusiasmo, mantener y trasmitir la calma estés donde estés y con quien estés: tú ya estás realizando y contribuyendo a que el cambio se realice: eres un Índigo, no necesitas de estadísticas ni de psiquiatras ni de pruebas de laboratorio ni que ningún profesional venga a decirte que eres raro.
Los Maestros Índigo son muy pequeños, todavía no han desarrollado todo su potencial, pero tú, tengas la edad que tengas, puedes lograr la Maestría en la frecuencia Índigo y permitir que también tus hijos, tus pacientes o tus alumnos la desarrollen. ¿Cómo?, ¿con qué método?, ¿con qué normas?… el manual, el método y el cómo, están en tu corazón, eso es lo que tienes que descubrir. Para cada Índigo hay un manual diferente y se podrían realizar estudios enciclopédicos que no llevarían a ninguna parte porque se realizarían con la lógica, la razón y el hemisferio izquierdo de la mente lineal. Y la frecuencia Índigo esta mucho más allá de todo esto.
¿Cómo saberlo? A todos los papás nos gustaría escuchar: su niño es especial; es un índigo.
De nuevo, se hace necesario aportar más información sobre el tema de los Niños Índigo. Antes que nada, definamos las características de un Índigo.

Un Maestro Índigo es un ser especial que JAMÁS ha sido humano en la tercera dimensión de conciencia. Su vibración es elevadísima, tanto que ha permitido un salto en el ADN y trae otra característica diferente que mejorará las cualidades físicas de la raza humana.
Un Índigo es un MAESTRO en varias técnicas: claridad mental, nivel perceptivo, lucidez extraordinaria y precoz, humildad, capacidad creativa, nula competitividad y sin embargo fuerte liderazgo y, sobre todo, son especialistas en aportar la energía de calma y paz allí donde se encuentren, ésta es además su misión: elevar la vibración de este planeta empezando por su entorno más inmediato.
Un índigo es potencialmente un Maestro de Misericordia y un Guardián de la Esperanza y, por lo tanto, la humildad es su consigna. Son capaces de realizar autenticas obras creativas con apenas recursos porque también en eso su naturaleza creadora se abrirá camino en su vida como ser humano.
Un índigo apenas siente apego por su propia familia, simplemente les quiere profundamente pero no se le podrá manejar con chantajes emocionales.
Resumiendo: un índigo es un Maestro de Misericordia y sanación para la humanidad que, en su mayoría desde el anonimato, ha venido a cambiar la sociedad sea cual sea el lugar que ocupe dentro de la misma.

Para mas información o contacto: ninallinares
Web: www.geocities.com/nllinares

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La Misión de un NiñoÍndigo


La Misión de un Niño Índigo

Los niños índigo son sanadores por excelencia, ellos tienen la capacidad de drenar, equilibrar y elevar la energía de quién lo rodea.
La frecuencia vibratoria de estos niños, permite sanar utilizando solamente su energía. Al principio ellos “no saben” que pueden hacerlo, pero o tienen en conciencia, actúan instintivamente en ello, pudiera ser que tu menciones frente a un niño índigo de dos años de edad que te duele la cabeza, entonces el instintivamente te dice “¿te duele aquí?”, dirige su manita a tu cabeza y en unos segundos tu dolor desaparece.
Esta faceta de sanación es una característica sobresaliente en los niños índigo, ya que todos son sanadores, sin excepción.
Un niño índigo viene a elevar la energía del planeta y de sus habitantes, son quienes ayudarán a trascender de nuestra tercera dimensión a la cuarta, para ello tienen que trabajar en el cambio de conciencia de los seres humanos que siguen actuando bajo normas, preceptos y estructuras ya caducas. Esto implica realizar cambios en todo el sistema, en la familia, la educación, las formas de gobierno, los valores, los roles, etc. Todo lo que por caduco estorba tanto para el desarrollo del ser humano, como para el planeta entero.
Esta filosofía o misión puede sonar bonito y hasta poético, pero no es una tarea fácil ni para los niños ni para los padres, que continuamente se verán sometidos al enfrentamiento de su propia realidad, desarrollándose una enorme confusión, sobre todo en la educación de los niños, ya que pocos estarán preparados para esto, solamente los padres de un niño índigo que tengan una conciencia diferente, un cierto grado de evolución, podrán hacerlo bien, ya que podrán comprender al niño, su misión y le ayudarán a llevarla a cabo sin obstaculizar.

El natural don sanador de los Índigo
De Nina Llinares

Dentro de mi trabajo como terapeuta en diferentes técnicas de crecimiento personal se incluye la de instructora de los llamados Niños Índigo. Esto no es una especialidad catalogada ni definida en ningún sitio. Al contrario, es una enseñanza/aprendizaje que ha llegado a mi vida de la mano de los mismos Niños Índigo.
Este escrito pretende aportar un poco más de información sobre este tema.

Los Índigo son personas que, sea cual sea su edad, vienen preparados para dar el salto del tercero al cuarto chakra. Vamos a desarrollar un poco más esta definición.
Hasta ahora el aprendizaje, las lecciones en las que estaba gran parte de la humanidad, se basaba en todo lo referente al tercer chakra o plexo solar y sus atributos, es decir, autoafirmación: quién soy, qué hago aquí, cuál es mi poder, qué lugar ocupo en la sociedad, cuál es mi estatus, cómo puedo ganarme la vida para conseguir tener lo que quiero…
Era como no dejar nunca la adolescencia. La vida se convertía en una especie de comparación continua en busca de la propia identidad en función de patrones establecidos a los que se imitaba o con rebeldía se rechazaba.
Sin embargo, ahora la frecuencia índigo caracteriza individuos cuyo enfoque de vida esta basado en ser y sentir, es decir en la forma en la que se expresa el cuarto chakra, o chakra del corazón. Para los Índigo no es importante tener metas, marcarse un tiempo para obtener metas, tener objetivos que se cumplan en un determinado periodo de tiempo y que reflejen un ego fuerte. No es importante demostrar nada ni ganar su primer millón antes de cumplir los 30.
A los Índigo todos los valores del ego, de la antigua pauta social no les interesan; no necesitan demostrase ni demostrar quienes son copiando patrones de su entorno, siendo rebeldes para llamar la atención o siguiendo modas para ir en busca de su identidad: los Índigo están conectados a sus sentimientos desde que nacen. Saben expresar mediante palabras y hechos lo que sienten, tanto en el nivel de las emociones como en de los pensamientos/sentimientos, desde que empiezan a hablar e incluso antes.

Palabras claves para reconocer a un índigo

– Liderazgo
– Entusiasmo
– Responsabilidad
– Innovación
– Originalidad
– Creatividad
– Carisma
– Capacidad de convocatoria
– Calma interna
– Desasosiego externo (hasta que logran expresar quienes son)
– Independencia
– Solidaridad
– Autonomía
– Inteligencia EMOCIONAL
– Experto en recursos
– Humildad
– Equilibrado sentido del riesgo
– Energía de sanación en sus manos que necesita drenarse.

Para que todas esta cualidades puedan expresarse, los índigos necesitan ser apoyados por un entorno socio-familiar adecuado.
Pero, no todos los niños/adolescentes Índigo son hijos de padres pertenecientes a la corriente definida como Nueva Era. Los padres cuyo nivel de conciencia está desarrollado ya han descubierto que para sus hijos índigo lo más importante es dejarlos expresarse a través de aquello que realmente les entusiasma y saben que triunfarán porque lograrán realizarse y ayudar a mucha gente hagan lo que hagan: confían en sus recursos, saben que no hay que mediatizarlos para que encajen en la sociedad haciendo lo que les entusiasma, creen en ellos y les apoyan porque han podido observar su gran madurez emocional.
Pero algunos Índigo, mejor dicho, muchos de ellos, nacen en ambientes hostiles, pero aun así llegan… su energía les guía hacia las fuentes donde está la información que les puede ayudar a que expresen todo el potencial que por su naturaleza tiene que ser expresado.
Son expertos en seguir señales, están atentos a esas analogías o sincronicidades que les guían a encontrar profesionales, libros, instructores, terapeutas, investigadores, comunicadores, etc., que les van a ayudar.
Lo primero que tiene que averiguar un joven índigo es que ya, esté donde esté y se dedique a lo que se dedique, está en misión.
¿Qué quiere decir eso? ¿Cuál es la misión de un índigo?
La cualidad áurica de un índigo le sitúa por su sola presencia, a ser un catalizador, un sanador nato, es decir, su configuración energética drena, equilibra, eleva y potencia todas las cualidades positivas y expansivas de todas las personas con las que el índigo se relaciona. Y eso, él o ella, de alguna manera lo sabe.
Y lo sabe porque lo siente. Y no alardea de ello porque su sentido de humildad va a la par con su natural coherencia y sentido de liderazgo de una manera muy natural.
Los Índigo que están en medios familiares y/o socioculturales hostiles, lo tiene más difícil en el sentido de que su desorientación les puede llevar a tardar más tiempo en encontrar a sus afines, a sus iguales, pero aun así, son conscientes de ser diferentes; se sienten extraños con los de su propia tribu urbana: no les llena ni les motiva lo marginal, ni las drogas, ni el sexo fácil, ni el peligro… y sin embargo son amigos de sus amigos aún sintiéndose diferentes. Su natural don sanador le hace saber que sana allí donde esté, que evita riesgos, peligros, percances a aquellos con los que se relaciona, y sin embargo no se atribuye el mérito, simplemente se rige por su personal código de lo que está bien. Acepta sin juzgar, pero no participa en aquello que no se ajusta a su ley personal. Y la ley personal de un Índigo sólo sigue un dictado: lo que dicta su corazón, no su ego.
Los Índigo llegan a esta dimensión con el ego trascendido: simplemente saben que tienen poder pero no saben qué hacer con él. Si el medio es hostil, se complican más las cosas porque tardarán más en averiguar que ese sentimiento de no-pertenencia que les lleva a sentirse extraños con lo que les rodea sólo es transitorio y forma parte del plan que traen consigo.
Todos los índigo sin excepción son grandes sanadores: esta cualidad es propia de la frecuencia índigo.
Este es el motivo por el que en mi experiencia profesional, curso tras curso (especialmente en los cursos de Reiki), en talleres, charlas, conferencias, consultas, terapias, (especialmente en los tratamientos con el Masaje Atlante) etc., cada vez más de estos maestros que están en vehículos físicos de niños/adolescentes tratando de desbloquear todo su potencial, compruebo que lo logran; recuerdan poco a poco quienes son.
Tener la frecuencia índigo en tu campo áurico-genético no te garantiza la felicidad, puesto que si eres un Índigo no has venido a este planeta de tres dimensiones a ser feliz sino a abolir la infelicidad, que no es lo mismo.
Esa es la misión de los Índigo, cambiar esta sociedad cuyos valores y roles están ya caducos.

http://www.geocities.com/elclubdelosninosindigo

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