espiritualidad

LA VIDA SUPERA, CON CRECES, CUALQUIER FICCIÓN LITERARIA


A VECES LA VIDA REAL, ES MUCHO MÁS IMPACTANTE QUE LA MEJOR DE LAS CREACIONES LITERARIAS:

Un día cualquiera de la última década del siglo XIX, un humilde campesino inglés salió muy temprano de su casa rural, como cada mañana, dejando en la cama aún a su mujer y a su hijo recén nacido, para dirigirse a su pequeño terruño a trabajar su huerto y a alimentar al poco ganado que atendía.El caso es que por esas tierras discurría un pequeño río que cada mañana tenía que cruzar varias veces para poder hacer sus quehaceres.

Esa fría mañana, escuchó los gritos de un jóven que se estaba ahogando en ese río y al que acudió a salvar inmediatamente.

Sacó al muchacho del agua, lo llevó en hombros a una caseta cercana en la que acostumbraba a guardar algo de leña y trigo, y allí lo secó, lo calentó al fuego de una hogera que encendió y le preparó un caldo caliente. En suma, le salvó la vida.

El muchacho al que acababa de rescatar y al que había cuidado resultó ser el hijo de un Lord británico de la Cámara de los Comunes que en una gamberrada de juventud, no había tenido otra cosa mejor que hacer que desafiar al río que casi le mata aquella mañana.

A los pocos días, el padre del joven rescatado se presentó en la casa del campesino para agradecerle personalmente haber salvado la vida a su hijo. Le preguntó qué podía hacer por él y su familia como agradecimiento al milagro.

El campesino sólo le pidió una cosa: Que se hicera cargo de la educación futura de su hijo recién nacido y que le dispensara el futuro que tenía previsto para su propio hijo. Con eso se sentiría sobradamente pagado, ya que él no podría darle ni una formación ni una vida digna.

El Lord inglés accedió de inmediato, pareciéndole poco lo que el campesino pedía como gratificación por haber salvado a su hijo de una muerte segura.

El caso es que el hijo del campesino pudo optar a la mejor enseñanza, haciéndose cargo el aristócrata de todos los gastos y de la manutención de su escuela y su posterior formación universitaria.

¿Sabéis quié era el hijo del campesino al que el Lord inglés garantizó su formación académica? Fleming.

Pero, ¿Sabéis quién era el muchacho al que el campesino salvó de morir ahogado?: Winston Churchill.

Unas cuantas preguntas se nos vienen a la mente tras conocer este pasaje de la historia moderna:

¿Cuántas vidas salvó aquel campesino esa mañana, al rescatar a aquel muchacho de morir ahogado, teniéndose en cuenta que así nuestro mundo llegó a contar con el descubrimiento de la Penicilina que realizó su hijo gracias a su formación académica?Aún más,

¿Cuántas vidas se salvaron aquella mañana, teniéndose en cuenta que el muchacho rescatado era Winston Churchill, quien cinco décadas más tarde sería Primer Ministro británico, jugando un papel fundamental a la hora de vencer a Hitler y al Nazismo en la Segunda Guerra Mundial?En suma, debemos pensar que nuestros actos de hoy (por insignificantes que parezcan) no sólo están marcando nuestro mañana, sino que posiblemente marquen (para bien o para mal) el futuro de miles de personas.

Da que pensar.

Saludos cordiales a todos y espero que hayáis disfrutado de la historia común de Winston Churchill y Fleming.


POR CIERTO: FLEMING VOLVIÓ A SALVAR LA VIDA DE CHURCHILL AÑOS DESPUÉS CUANDO, AL SER HERIDO DE GUERRA, HUBIERA MUERTO DE NO HABÉRSELE APLICADO LA PENICILINA QUE DESCUBRIÓ EL CIENTÍFICO. Casualidades afortunadas de la vida, que demuestran que estamos mucho más unidos unos con otros, de lo que pensamos a primera vista.

tomado del BLOG:
representanteliterario.wordpress.com


energia de luz, espiritualidad

SENTIRSE EN PAZ ES UNA ELECCIÓN



Por Michael Brown

Es obvio en estos momentos para cualquiera que no está viviendo con su cabeza en la arena, que estamos actualmente experimentando una intensificación en todos los niveles de la experiencia humana. Cada día, en algún lugar del mundo, hay otro terremoto, inundación, desastre de una mina, desenmascaramiento político, crisis financiera, revelación pública de alguna forma de comportamiento no ético y disturbios civiles masivos. Países enteros se están dividiendo hasta los cimientos y están recurriendo a la retribución violenta.

Si examinamos nuestro ambiente inmediato de cerca, tenemos que ser testigos de la evidencia de esta sacudida justo en medio de nosotros. Lo que está sucediendo en el macrocosmos del escenario del mundo, también se está manifestando como el contenido de la conversación en lengua de todos. El conflicto y el caos de una forma u otra se están incrementando. Un gran cambio está en marcha.

Es vital ahora por lo tanto, dar homenaje a una experiencia que parece estar pasando a segundo plano mientras todo esto se desenvuelve: La Paz. En este momento no hay nada más importante que recordar diariamente que la experiencia de paz es una responsabilidad que se logra personalmente – no es un derecho que nos otorga ninguna organización política, económica, social o religiosa. La experiencia de la paz siempre se encuentra como un estado personalmente sentido y solo cuando es sentido a nivel personal, es entonces irradiado como una experiencia colectiva. La paz auténticamente sentida emana solo desde adentro.

Uno de los grandes engaños que nos jugamos, individual y colectivamente, es la noción de que ‘necesitamos hacer la paz’. ¿Han notado que nada que hayamos hecho a lo largo de toda nuestra historia humana documentada, en el intento por ‘crear paz’ jamás ha funcionado? Esto se debe a que la misma idea de que ‘la paz es algo que puede hacerse’, ya sea a través de la guerra, la discusión, el debate, los acuerdos, o firmando un tratado, es engañoso y por lo tanto desorientador.

Cualquier país u organización que clame haber logrado la paz a través de tales medios, ha demostrado con el tiempo que todo lo que se logró fue un ‘control forzado temporalmente, resultando únicamente en personas que viven durante un tiempo en una desesperación silenciosa y estados apagados de agresión pasiva, antes de que emerja nuevamente el descontento.

Esto se debe a que la paz no puede ‘hacerse’- ni en el Medio Oriente, ni en Sudáfrica, Indonesia o ningún lado. La paz ya existe dentro de la estructura vivencial de la Creación. La vibración que nosotros como humanos experimentamos como paz, fue creada mucho antes de que nos manifestáramos y existirá mucho después de que hayamos sido remplazados por otra especie animal dominante. La vibración de la paz está en todas partes. La paz está disponible incluso en medio de países arrasados por la guerra como Irak, Afganistán y cualquier otra región actualmente involucrada en el conflicto humano.

La ausencia de humanos en conflicto en cualquier ambiente, revela inmediatamente una radiación obvia de paz. Solo porque el comportamiento humano conflictivo oscurece su resonancia, esto no significa que ya no existe.

Nosotros simplemente entramos constantemente en comportamientos y conversaciones, con la intención de ‘tratar de hacer la paz’, porque no nos damos cuenta de lo que es la paz auténtica. Debido a nuestros actuales estados de confusión física, mental y emocional, no nos damos cuenta de que la paz auténtica es una experiencia que solo podemos sentir personalmente. En su lugar asumimos que es un arreglo que logramos colectivamente, a través de un acuerdo. Esto no es verdad. La paz es para que la sintamos en cualquier momento que elijamos, porque es una resonancia que nos envuelve a donde quiera que vayamos. Sin embargo, depende de nosotros elegir sentirla.

Justo ahora, en este momento, quienquiera que esté leyendo esta pieza de escritura puede sentir paz – si lo elige. No es una experiencia que alguien tenga que organizar para nosotros a través del debate, la discusión o el acuerdo. Ningún otro grupo tiene que ser dominado o reubicado para que seamos capaces de sentir paz. Dichas nociones son detracciones constantes de la realización auténtica de la paz. No tenemos que hacer las paces con nadie – tenemos que hacernos conscientes de ella como un sentimiento dentro de nuestro propio corazón, y entonces elegir ocupar esta conciencia, sin importar qué pase.

Incluso expresamos lo obvio de esta verdad en nuestro lenguaje. No decimos, “Yo pienso paz”, o “Yo hago paz”. Decimos, “Yo siento paz”. Y debido a que nadie, ningún paritario, político, sacerdote, comerciante, padre o pareja tiene la capacidad de sentir nada por nosotros – nadie es responsable por lo tanto de nuestro sentimiento, o falta de sentimiento de paz. La paz es una experiencia sensible que ya se otorgó libremente a cada humano. Sin embargo, es nuestra responsabilidad elegir entrar y contener esta conciencia.

Esto es por supuesto lo que lo hace difícil. La paz es inflexible. Elegimos sentirla – o elegimos sentir algo más. No podemos sentirnos en paz Y simultáneamente abrigar el sentimiento de estar en lo correcto y hacer las cosas a nuestra manera. No podemos sentirnos en paz Y simultáneamente sentir venganza. No podemos sentir paz Y simultáneamente sentirnos justificados por tener ‘la última palabra’. No podemos sentirnos en paz Y comportarnos dañinamente en alguna forma hacia otro ser humano, ser o creatura viviente. No podemos sentir paz Y simultáneamente forzar nuestra voluntad sobre otros. No podemos sentirnos en paz Y simultáneamente imponer que nuestra religión es la única forma correcta para comulgar con lo que sea que Dios signifique para nosotros. No podemos sentir paz Y simultáneamente tomar partido en cualquier conflicto.

La paz también requiere voluntad para liberar. El precio de sentirse en paz AHORA – en este momento – siempre está determinado por nuestra voluntad para integrar heridas perpetradas en el pasado. Esto se debe a que cualquier cosa que esté pasando dentro de nuestra experiencia de vida en este momento, que nos inhibe para entrar a la conciencia sensible de la paz, siempre tiene que ver con algo que sucedió en el pasado.

Justo ahora, en este momento, si lo elegimos, somos bienvenidos para sentir paz.

La verdadera pregunta que tenemos que hacernos es: ¿Realmente buscamos paz? Esto podría parecer una pregunta obvia con una respuesta igualmente obvia – pero no lo es. La mayoría de nosotros podría responder inmediatamente que elegimos la paz, pero en un extremo, también nos sentimos justificados para elegir sentir que tenemos la razón, sentirnos vengados o sentirnos en control – en lugar de sentirnos en paz.

La realidad es que nadie se interpone entre nosotros y el sentimiento de paz. Podemos experimentar este sentimiento justo ahora. La paz es una resonancia sensible que ya ha sido creada por lo que sea que Dios signifique para nosotros, no es algo que algún día haremos los seres humanos. Sin embargo, ¿nos levantamos cada día y elegimos sentir la paz que ya ha sido creada para nosotros, o estamos todavía erróneamente esperando porque alguien ‘haga que la paz nos suceda’?

La paz solo existe en el mundo cuando elegimos sentirla ahora dentro de nuestra propia experiencia, mientras nos movemos a través del mundo. No existe otra forma de encontrarla auténticamente.

Si no nos estamos sintiendo en paz en este momento, se debe a que no estamos eligiendo sentirla. Es así de simple. Si nos unimos al flujo actual de las masas y nuestra experiencia personal se deteriora en un conflicto creciente, es probable que estemos eligiendo indignantemente tener la razón o tomar partido en algún drama humano, en lugar de sentir paz. Recuerden la expresión es, “Que la paz sea contigo”, no “Que la paz sea con ellos”.

Recuerden también que estar en paz no es ni puede ser una experiencia vivida como una actividad de grupo organizado. Siempre es una elección hecha a través de abrazar un nivel maduro de responsabilidad personal. No podemos vivir la paz votando por ella, forzándola, ganando más dinero para comprarla, o tomando lados para imponer nuestra versión de la verdad. Solo podemos recibir una conciencia sensible de ella como una experiencia directa, al elegir conscientemente sentir y vivir desde adentro esta resonancia lo mejor que podamos a lo largo de cada día. Si no elegimos personalmente sentirla, no entra a nuestra experiencia. Solo cuando la elegimos como “un sentimiento que cargamos conscientemente dentro de nuestro propio corazón” entonces irradia hacia fuera e impacta la cualidad de nuestro pensamiento y nuestras acciones.

En este momento, conforme las masas del mundo se tropiezan inconscientemente en el caos y el conflicto crecientes, no hay nada más importante que mantener una conciencia personal de lo que es realmente la paz. Nadie nos va a pagar por estar en paz. Nadie nos va a dar una palmada en la espalda ni va a escribir sobre nuestra paz en un diario. Nadie nos va a dar el Premio de la Paz y ni nos va a ofrecer una conferencia de prensa sobre ella. La paz auténtica no va a ser sujeto de noticias en un mundo que todavía cree erróneamente que ‘la paz es algo que tiene que hacerse’.

La paz es una condición sensible callada, calmada y elegida, resonando dentro del corazón individual.

Cuando somos capaces de despertar e iniciar cada día recordando elegir sentir paz – aunque sea solo en partes del nuestro día – entonces estamos sirviendo a la humanidad al mantener la luz clara de la sanidad en el mundo, cuando las masas están perdiendo completamente la visión de ésta.

Son bienvenidos a caminar en este día en paz. La paz es un regalo de la Voluntad de Dios para todos, no es el resultado de ninguna declaración humana. Su resonancia sensible es una elección personal del corazón, no un derecho político logrado a través de ninguna organización.

La paz está disponible como una experiencia dentro de ti y de mí, justo ahora. Es nuestra para elegirla. Siempre va a ser experimentada solo a través de la elección.

Michael Brown
www.thepresenceportal.com

Traducción al español: Claudia Cuesta, http://www.reskarendaya.com
Nota del traductor: Estas traducciones están registradas en derechos de autor, está prohibido su uso con fines de lucro.

Michael Brown