espiritualidad

Hoy llega la tormenta solar


No hay riesgo para la población

Una fuerte tormenta magnética
podría afectar hoy a la Tierra

Teresa Guerrero. Madrid, 8 mar (El Mundo).- La alta actividad que registra el Sol vuelve a poner en riesgo los sistemas de comunicación terrestres. Según ha advertido la agencia de meteorología espacial de EEUU (US Space Weather), una fuerte tormenta magnética originada por una intensa llamarada solar podría afectar este jueves a nuestro planeta

Los científicos estadounidenses creen que podría tratarse de la tormenta electromagnética más intensa de los últimos seis años, superando, probablemente, a la que azotó la Tierra el pasado mes de enero. Aunque en aquella ocasión no se registraron incidencias, algunas rutas aéreas fueron desviadas como medida de precaución.

Estos fenómenos no suponen un riesgo para la población pero sí para los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS), que deben protegerse de manera especial y no realizar caminatas fuera de la plataforma para reducir la radiación a la que están expuestos.

Las llamaradas solares y las tormentas electromagnéticas que originan también tienen la capacidad de dañar las redes de transmisión de energía y los satélites de comunicaciones. Así, existe el riesgo de que se produzcan interrupciones en el suministro eléctrico, en los sistemas de navegación por satélite y de comunicación por radio. Por ello, como medida de precaución se desviarán los vuelos comerciales que cubran rutas cercanas a los polos.

A pesar del riesgo potencial, no es frecuente que se produzcan interferencias y en contadas ocasiones ha habido interferencias signicativas o apagones en el suministro eléctrico.
Regiones activas

En las últimas 72 horas, el Sol ha lanzado más de una decena de intensas llamaradas. El pasado martes alcanzaron la Tierra dos fuertes llamaradas, causando interferencias en los sistemas de radio en China, India y Australia.

La tormenta que podría llegar este jueves tiene su origen en una intensa llamarada solar y una eyección de masa coronal. En concreto, se ha originado en una región activa llamada 1429, particularmente activa durante los últimos días.

Según explica Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, el Instituto Nacional de Océanos y Atmósfera de EEUU (NOAA) “da números consecutivos a las regiones activas según se observan en la superficie del Sol. Se empezaron a enumerar en 1972 y hacia el año 2002, cuando se llegó al 10.000, se comenzó de nuevo. Naturalmente, cada región activa puede tener múltiples manchas individuales”. Así que la región 1429 significa que se han observado 11429 regiones activas en el Sol desde 1972.

Para estudiar la actividad solar, los astrónomos han establecido un ciclo que dura aproximadamente 11 años. El astro rey se encuentra ahora en una fase muy activa, que previsiblemente alcanzará su pico a lo largo de 2012 o 2013.

‘Solar Orbiter’

Javier Rodríguez-Pacheco, profesor de Física de la Universidad de Alcalá de Henares, afirma que las llamaradas solares liberan una energía equivalente a 10 millones de bombas de hidrógeno en unos pocos minutos. Las eyecciones coronales de masa pueden expulsar hasta 10.000 millones de toneladas de material solar a velocidades que pueden alcanzar los 4 millones de km/hora (1.000 metros por segundo).

Rodríguez-Pacheco forma parte de la misión ‘Solar Orbiter’ de la Agencia Espacial Europea. La sonda será lanzada en 2017 con el objetivo de estudiar los polos del Sol y de ayudar a predecir el comportamiento de nuestra estrella. En concreto el proyecto liderado por Rodríguez-Pacheco consiste en desarrollar un instrumento, denominado ‘Energetic Particle Detector’ (EPD), que tendrá como objetivo la detección de las partículas de más alta energía emitidas por nuestra estrella, según explica la universidad en una nota de prensa.

Auroras boreales

La intensa actividad solar también permite que se observen frecuentes y espectaculares auroras boreales en las regiones polares.

Rafael Bachiller explica que “las partículas procedentes de las erupciones solares viajan a velocidades entre 100 y 1.000 kilómetros por segundo y tardan entre uno y tres días en llegar a nuestra magnetosfera. Allí, el campo magnético terrestre dirige las partículas cargadas (electrones y protones) hacia los polos. Cuando penetran en la atmósfera, estas partículas transmiten energía a los átomos y moléculas atmosféricos (a una altura por encima de unos 90 km) y estos, a su vez, emiten el exceso de energía en forma de una luz difusa y coloreada”.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/08/ciencia/1331202104.html

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