El natural don sanador de los Índigo


El natural don sanador de los Índigo

De Nina Llinares

adultondigos

Dentro de mi trabajo como terapeuta en diferentes técnicas de crecimiento personal se incluye la de instructora de los llamados Niños Índigo. Esto no es una especialidad catalogada ni definida en ningún sitio. Al contrario, es una enseñanza/aprendizaje que ha llegado a mi vida de la mano de los mismos Niños Índigo.

Este escrito pretende aportar un poco más de información sobre este tema.

Los Índigo son personas que, sea cual sea su edad, vienen preparados para dar el salto del tercero al cuarto chakra. Vamos a desarrollar un poco más esta definición.

Hasta ahora el aprendizaje, las lecciones en las que estaba gran parte de la humanidad, se basaba en todo lo referente al tercer chakra o plexo solar y sus atributos, es decir, autoafirmación: quién soy, qué hago aquí, cuál es mi poder, qué lugar ocupo en la sociedad, cuál es mi estatus, cómo puedo ganarme la vida para conseguir tener lo que quiero…

Era como no dejar nunca la adolescencia. La vida se convertía en una especie de comparación continua en busca de la propia identidad en función de patrones establecidos a los que se imitaba o con rebeldía se rechazaba.

Sin embargo, ahora la frecuencia índigo caracteriza individuos cuyo enfoque de vida esta basado en ser y sentir, es decir en la forma en la que se expresa el cuarto chakra, o chakra del corazón. Para los Índigo no es importante tener metas, marcarse un tiempo para obtener metas, tener objetivos que se cumplan en un determinado periodo de tiempo y que reflejen un ego fuerte. No es importante demostrar nada ni ganar su primer millón antes de cumplir los 30.

A los Índigo todos los valores del ego, de la antigua pauta social no les interesan; no necesitan demostrase ni demostrar quienes son copiando patrones de su entorno, siendo rebeldes para llamar la atención o siguiendo modas para ir en busca de su identidad: los Índigo están conectados a sus sentimientos desde que nacen. Saben expresar mediante palabras y hechos lo que sienten, tanto en el nivel de las emociones como en de los pensamientos/sentimientos, desde que empiezan a hablar e incluso antes.

Palabras claves para reconocer a un índigo

– Liderazgo

– Entusiasmo

– Responsabilidad

– Innovación

– Originalidad

– Creatividad

– Carisma

– Capacidad de convocatoria

– Calma interna

– Desasosiego externo (hasta que logran expresar quienes son)

– Independencia

– Solidaridad

– Autonomía

– Inteligencia EMOCIONAL

– Experto en recursos

– Humildad

– Equilibrado sentido del riesgo

– Energía de sanación en sus manos que necesita drenarse.

Para que todas esta cualidades puedan expresarse, los índigos necesitan ser apoyados por un entorno socio-familiar adecuado.

Pero, no todos los niños/adolescentes Índigo son hijos de padres pertenecientes a la corriente definida como Nueva Era. Los padres cuyo nivel de conciencia está desarrollado ya han descubierto que para sus hijos índigo lo más importante es dejarlos expresarse a través de aquello que realmente les entusiasma y saben que triunfarán porque lograrán realizarse y ayudar a mucha gente hagan lo que hagan: confían en sus recursos, saben que no hay que mediatizarlos para que encajen en la sociedad haciendo lo que les entusiasma, creen en ellos y les apoyan porque han podido observar su gran madurez emocional.

Pero algunos Índigo, mejor dicho, muchos de ellos, nacen en ambientes hostiles, pero aun así llegan… su energía les guía hacia las fuentes donde está la información que les puede ayudar a que expresen todo el potencial que por su naturaleza tiene que ser expresado.

Son expertos en seguir señales, están atentos a esas analogías o sincronicidades que les guían a encontrar profesionales, libros, instructores, terapeutas, investigadores, comunicadores, etc., que les van a ayudar.

Lo primero que tiene que averiguar un joven índigo es que ya, esté donde esté y se dedique a lo que se dedique, está en misión.

¿Qué quiere decir eso? ¿Cuál es la misión de un índigo?

La cualidad áurica de un índigo le sitúa por su sola presencia, a ser un catalizador, un sanador nato, es decir, su configuración energética drena, equilibra, eleva y potencia todas las cualidades positivas y expansivas de todas las personas con las que el índigo se relaciona. Y eso, él o ella, de alguna manera lo sabe.

Y lo sabe porque lo siente. Y no alardea de ello porque su sentido de humildad va a la par con su natural coherencia y sentido de liderazgo de una manera muy natural.

Los Índigo que están en medios familiares y/o socioculturales hostiles, lo tiene más difícil en el sentido de que su desorientación les puede llevar a tardar más tiempo en encontrar a sus afines, a sus iguales, pero aun así, son conscientes de ser diferentes; se sienten extraños con los de su propia tribu urbana: no les llena ni les motiva lo marginal, ni las drogas, ni el sexo fácil, ni el peligro… y sin embargo son amigos de sus amigos aún sintiéndose diferentes. Su natural don sanador le hace saber que sana allí donde esté, que evita riesgos, peligros, percances a aquellos con los que se relaciona, y sin embargo no se atribuye el mérito, simplemente se rige por su personal código de lo que está bien. Acepta sin juzgar, pero no participa en aquello que no se ajusta a su ley personal. Y la ley personal de un Índigo sólo sigue un dictado: lo que dicta su corazón, no su ego.

Los Índigo llegan a esta dimensión con el ego trascendido: simplemente saben que tienen poder pero no saben qué hacer con él. Si el medio es hostil, se complican más las cosas porque tardarán más en averiguar que ese sentimiento de no-pertenencia que les lleva a sentirse extraños con lo que les rodea sólo es transitorio y forma parte del plan que traen consigo.

Todos los índigo sin excepción son grandes sanadores: esta cualidad es propia de la frecuencia índigo.

Este es el motivo por el que en mi experiencia profesional, curso tras curso (especialmente en los cursos de Reiki), en talleres, charlas, conferencias, consultas, terapias, (especialmente en los tratamientos con el Masaje Atlante) etc., cada vez más de estos maestros que están en vehículos físicos de niños/adolescentes tratando de desbloquear todo su potencial, compruebo que lo logran; recuerdan poco a poco quienes son.

Tener la frecuencia índigo en tu campo áurico-genético no te garantiza la felicidad, puesto que si eres un Índigo no has venido a este planeta de tres dimensiones a ser feliz sino a abolir la infelicidad, que no es lo mismo.

Esa es la misión de los Índigo, cambiar esta sociedad cuyos valores y roles están ya caducos.

http://www.geocities.com/elclubdelosninosindigo

 

Completa el siguiente formulario para contactar a Marianela Garcet:

 

Una respuesta a “El natural don sanador de los Índigo

  1. Creo que me identifica todo que raro

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