Ser o no Ser Azul, esa es la cuestión


Ser o no Ser Azul, esa es la cuestión
bebe_extrasensorial¿Es mi hijo un niño índigo?

Esta es quizás una de las preguntas más frecuentes de los papás cuando descubren que algunas de las características de sus hijos encuadran en la definición de índigo.

Una foto Kirlian puede ser la respuesta a esa pregunta, aunque considero que tampoco es una prueba definitoria. De igual modo, desde mi perspectiva, no es lo más importante. Todo niño debe ser tratado y respetado con el mismo cuidado, amor y puesta de límites, sea índigo o no-índigo.

En este momento planetario la frecuencia índigo está presente en forma contundente, de igual forma tarde o temprano todos estamos destinados a incorporarla. Los nuevos niños portadores de esta frecuencia y su llegada en masa son una llamada de atención para los adultos. Su primera misión es en su entorno familiar y allí actúan como espejos, revelan todo aquello que esté pendiente de resolución en sus padres, desenmascaran y amplifican lo que necesita ser transmutado. Su juego es hacernos trabajar para ellos cuando en realidad estamos elaborando nuestra propia transformación. Por eso, los niños no son el problema, no tienen que encajar en los viejos patrones sociales y culturales, están impulsando a los grandes a rever sus propios modelos, a enfrentar sus miedos y lo que es más importante: a re-descubrir los valores universales esenciales.

Estos niños encarnaron esta frecuencia justamente para que toda la Humanidad pueda acceder a ella, no para que sea atributo de unos pocos, para elevarnos a todos junto con ellos, para que ejercitemos un nuevo modo de aprender y de educar no sólo a los índigo, sino a todos los niños, sean cuales sean sus características. Lo importante que abriga esta energía es que honra las diferencias porque es el único modo de alcanzar la verdadera unidad.

Sería fundamental preguntarnos porque necesitamos clasificar o poner un rótulo a la condición de nuestros niños. Una respuesta probable es porque nos han enseñado que todo debe ser clasificado de alguna manera, no estamos acostumbrados a vivir en la incertidumbre, a descansar en la sabiduría de la naturaleza, a confiar en la bondad de las leyes del universo.

Quizás una de las opciones para comenzar a bajar la ansiedad con respecto a esta etapa de crisis, es justamente entender que es un proceso, necesario, y que si estamos en ese escenario es para aprender, para sumar herramientas útiles a la tarea de ser padres. A simple vista este escenario se presenta difícil y es por momentos descorazonador, pero no olvidemos mirar por debajo del mantel, es allí donde se están gestando los cambios, los niños lo saben, lo sienten, lo llevan a cabo. Recordemos que quienes están en este momento atravesando estas dificultades como familia es porque son los pioneros de la transformación, sus hijos los eligieron para que los acompañen en esa tarea y ellos no se equivocaron en el momento de escogerlos como padres, es decir aunque no lo sientan así, tienen la materia prima, la sabiduría innata para liderar junto a la nueva generación la construcción de la Nueva Humanidad.

Ahora para poner los límites necesarios a la frecuencia índigo, un padre tiene una misión importante, re-aprender o re-educarse en su rol de padre, nadie enseña a ser papá o mamá, se aprende en el ruedo. Pero para iniciar esa formación, el camino es el auto-conocimiento. Si papá o mamá no comienzan a trabajar con su propio niño interno para rescatar la indigüez potencial de su Ser esencial, encontrará en la relación con su hijo dificultades en la comunicación y no será fácil llegar a acuerdos de convivencia mutuos. Todo índigo percibe si hemos iniciado como padres un camino de sanación personal, aunque no se lo digamos, podrán observar que el sólo hecho de haber tomado esa iniciativa, ese compromiso con ustedes mismos, provoca un cambio y una transformación en el vínculo y el comportamiento del niño con respecto a su entorno más inmediato.

Un hermoso ejercicio es mirar a través de los ojos de un niño. Nos sorprenderá descubrir que esa sabiduría y ese modo particular de ver la realidad es también el de nuestro propio niño interno que ha estado perdido en el mundo del deber ser. La frecuencia índigo nos va quitando la máscara del falso yo que hemos sostenido a lo largo de nuestra vida y nos propone a un Nuevo Ser, el Verdadero, el Ser de Luz que realmente somos.

Por otra parte, la ciencia también encontró una manera de encasillarlos cuando incluyó a los índigo a las filas de los que padecen ADD o el ADHD (desórdenes de atención e hiperactividad. En la gran mayoría de estos casos, nunca mejor empleado que en este ocasión el refrán:es peor el remedio que la enfermedad, ya que se receta una droga -con efectos secundarios peligrosos- como la Ritalina para corregir este supuesto desorden. Personalmente considero habría que rever la creciente popularidad de estas presuntas enfermedades ya que están basadas en parámetros de una conducta humana que está sufriendo alteraciones radicales.

Lo que realmente importa es honrar a nuestro propio Ser y al Ser que tenemos como hijo, amarlo incondicionalmente, actuar con el corazón y según nos indica nuestra intuición. Si un niño tiene la mayoría de las características de la generación índigo, es probable que lo sea. Lo importante es preguntarnos a nosotros mismos – adultos -, ¿porqué queremos asegurarnos?, ¿cuál es el verdadero motor que nos impulsa a buscar un rótulo, una clasificación?.

La era de lo departamentalizado, los compartimentos estancos, las definiciones inmutables ha terminado, este es un proceso y como tal todo está en movimiento, todos estamos re-aprendiendo un nuevo modo de Ver y Percibir la Realidad, lo que requiere de condiciones tales como apertura, flexibilidad y de una mirada amorosa acerca de lo que advertimos como distinto o extraño comparado con las reglas actuales de nuestra realidad o cotidianeidad. No busquemos más referencias en lo conocido, adentrémonos en el Nuevo Mundo de la mano de los Nuevos Niños, juguemos su juego.

Hoy frente a nosotros la Evolución es aprehensible, sólo hace falta abrazar a un niño y estaremos percibiendo en latido del Hombre Nuevo. Ellos son maravillosos portales de Luz y nos están tendiendo la mano, invitándonos a ser parte de la Nueva Tierra.

¡A todos un abrazo amoroso de luz azul!

Lic. María Monachesi
Hermandad Luz Azul

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