terapias a distancia

Para reflexionar


Cristalito en el ojo
por
Alfonso Agilo

Uno de los cuentos de Andersen comienza con la historia de un espejo magico
construido por unos duendes perversos. El espejo tenia una curiosa
particularidad. Al mirar en el, solo se veian las cosas malas y
desagradables, nunca las buenas. Si se ponia ante el espejo una buena
persona, se veia siempre con aspecto antipatico. Y si un pensamiento bueno
pasaba por la mente de alguien, el espejo reflejaba una risa sarcastica.
Pero lo peor es que la gente creia que gracias a aquel maldito espejo podia
ver las cosas como en realidad eran.

Un dia el espejo se rompio en infinidad de pedazos, pequenos como
particulas de polvo invisible, que se extendieron por el mundo entero. Si
uno de aquellos minusculos cristalillos se metia en el ojo de una persona,
empezaba a ver todo bajo su aspecto malo. Y eso es lo que sucedio a un
chico llamado Kay. Estaba una noche mirando por la ventana y de repente se
froto un parpado. Noto que se le habia metido algo. Su amiga Gerda, que
estaba con el, intento limpiarle el ojo, pero no vio nada.

Sin embargo, a partir de entonces Kay ya no era el mismo de siempre. Cambio
su caracter. Sus juegos ahora eran distintos. Aparentaban ser muy
juiciosos, pero su actitud era siempre critica, acida, distante. Veia
ridiculo todo lo positivo y bueno. Le gustaba resaltar lo malo, poner de
relieve los defectos de todo. Y aquel odioso cristal, que tanto habia
cambiado su modo de ver las cosas, se fue deslizando desde el ojo hasta
llegar al corazon, que se enfrio tanto como su mirada y se convirtio en un
tempano de hielo. Y entonces ya no le dolia.

El chico acabo recluido en un frio castillo, y alli vivia, persuadido de
que era el mejor lugar del mundo. Su amiga lo busco de un lugar a otro
durante un ano. Tuvo que superar muchas dificultades hasta que al fin lo
encontro. Vio entonces como el chico se entretenia coleccionando trocitos
de hielo y componiendolos con disenos muy ingeniosos. Era el gran
rompecabezas helado de la inteligencia.

Quiza en la vida ordinaria a bastantes personas les ha pasado algo
parecido. En determinado momento, su mirada cambio. Empezaron a ver todo
con peores ojos, a fijarse siempre en lo negativo. Fueron seducidos por una
dialectica turbia y peligrosa que les llevaba a asomarse a todos los
abismos. Pensaban que con eso superaban una ingenuidad anterior, y les
sucedio como a los que miraban en aquel maldito espejo: estaban seguros de
que ahora tenian una vision mas madura, de que veian las cosas tal como en
realidad eran.

Y al cambiar su mirada, cambio tambien su corazon. Empezaron a ver a las
personas por sus defectos en vez de por sus cualidades. Empezaron a ser
envidiosos, a pensar mal, a sufrir con los exitos ajenos, a ser
victimistas. Muchos de ellos volcaron esa vision negativa tambien sobre si
mismos, y eso les llevo a agigantar sus defectos, a infravalorarse y
autoempequenecerse.

Con el tiempo, quiza han advertido que ese proceso les atormenta y les
consume, pero les cuesta controlar sus pensamientos. Saben que deberian
reconducir esas ideas que se han aduenado de su cabeza, pero hay algo que
congela sus recuerdos y emociones, como sucedia a Kay durante su cautiverio
en el castillo.

Para superar ese modo negativo de ver las cosas -que en alguna medida nos
afecta a todos-, hemos de comprender lo equivocado de ese dolor, lo que
hemos sufrido y hecho sufrir inutilmente, lo ingratos e injustos que hemos
sido con nuestros pensamientos. Cuando lamentemos de verdad todo eso,
cuando dejemos reponerse al corazon y empecemos a ver las cosas con los
ojos de antes, volveremos a ver la realidad tal como es.

Quiza el problema es que el corazon esta ya un poco frio y apenas nos
duele, como le pasaba a Kay. Pero no por eso deja de tener y necesitar
arreglo. Es un cambio dificil, pero posible. En el cuento, fueron las
lagrimas de Gerda las que se abrieron camino hasta el corazon de su amigo,
que tambien comenzo a llorar, y lo hizo de tal modo que el maldito cristal
salio flotando entre sus lagrimas. Tambien a nosotros nos puede ayudar
mucho una mano amiga, una persona que supere los obstaculos que sean
necesarios hasta hacernos comprender lo triste de nuestra actitud. Porque
la vida a veces es dura y dificil, pero lo es sobre todo por ese cumulo de
prejuicios que nos ha entrado por la mirada y ha ido descendiendo hasta el
corazon. Y solo ese llanto del alma nos hara valorar el error y superarlo.

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