terapia OM13®

Una Gran Aventura: La Muerte XVII


1.      Como resultado del reconocimiento de dichas ex­periencias, el hombre aísla esas tres experiencias que constituyeron los tres principales factores condicionantes en la reciente vida y que contienen la clave de la futura encarnación, que iniciará pró­ximamente. Todo lo demás es olvidado y todas las experiencias menores desaparecen de su memoria, no quedando en su conciencia nada más que lo que esotéricamente se denomina “las tres simientes o gérmenes del futuro”, relacionadas en forma pecu­liar a los átomos permanentes físico y astral, pro­duciendo así la quíntuple fuerza creadora de las formas que aparecerán más tarde. Podría decir­se que:

a.       La primera simiente determinará más adelante la naturaleza del medio ambiente físico en el cual ocupará su lugar el hombre que retorna. Está relacionada con la cualidad de ese medio ambiente futuro, condicionando así el campo necesario o zona de contacto.

b.      La segunda simiente determina la cualidad del cuerpo etérico como vehículo a través del cual las fuerzas de rayo pueden hacer contacto con el cuerpo físico denso. Delimita la estructura etérica o red vital, por la cual circularán las energías entrantes, y está particularmente relacionada con ese centro especial, entre los siete, que estará más activo y tendrá mayor vitalidad durante la próxima encarnación.

c.       La tercera simiente da la clave del vehículo as­tral en el que estará polarizado el hombre en la siguiente encarnación. Recuerden que me re­fiero al hombre común, no al ser humano evo­lucionado, discípulo o iniciado. Es la simiente que -por medio de las fuerzas de atracción- pone al hombre otra vez en relación con quie­nes amó anteriormente o estuvieron en estre­cho contacto con él. Debería aceptarse como un hecho que la idea grupal rige subjetivamen­te todas las encarnaciones y que el hombre en­carnado renace no sólo por el propio deseo de obtener experiencias en el plano físico, sino también por el impulso grupal y de acuerdo al karma grupal, además del propio. Debería dár­sele a este punto mayor énfasis. Una vez que sea verdaderamente captado y entendido, des­aparecerá en gran parte el temor que engendra la idea de la muerte. Lo familiar y amado se­guirá siendo familiar y amado, porque la re­lación ha sido estrechamente establecida duran­te muchas encarnaciones, y según lo expresa El Antiguo Comentario:

“Las simientes que determinan el reconoci­miento no están exclusivamente en mí y en ti, sino también en el grupo; dentro del grupo relacionan mutuamente a sus miembros en tiempo y espacio. Sólo en las tres inferiores hallan su verdadera existencia quienes están vinculados. Cuando el alma conoce al alma en el lugar de reunión, hasta donde llega el llama­do del Maestro, dichas simientes desaparecen”.

Será evidente, por lo tanto, que es necesario entrenar a los niños a reconocer y beneficiarse de la experiencia, pues una vez aprendida, facilitará grandemente esta tercera actividad en el plano astral después de la muerte.

2.      Habiendo completado “la experiencia del aisla­miento” el hombre buscará, y automáticamente hallará, a quienes la influencia de la tercera si­miente los señala como que forman constante­mente parte de la experiencia grupal, de la cual consciente o inconscientemente es un elemento. Una vez establecida nuevamente la relación (si los buscados no han eliminado todavía el cuerpo físi­co), el hombre actúa, como lo haría en la tierra, en compañía de sus íntimos y de acuerdo a su tem­peramento y grado de evolución. También buscará a quienes están más estrechamente ligados a él, a aquellos que ama u odia, si se hallan aún en encar­nación física, y -así como lo hizo en la tierra- permanecerá cerca de ellos, consciente de sus ac­tividades, aunque (a no ser que estén muy evolucionados) ellos no se den cuenta de la de él. No puedo darles ningún detalle del recíproco toma y daca ni de los modos y métodos de contacto. Cada persona es diferente, cada temperamento es ma­yormente excepcional. Sólo trato de poner en claro ciertas líneas básicas de conducta, seguidas por el hombre antes del acto o actos, de eliminación.

Estas cuatro actividades abarcan diversos períodos, desde el ángulo de “aquellos que viven en lo inferior”, aunque el hombre que vive en el plano astral desconoce el tiempo. Gradualmente el engaño y el espejismo (en orden inferior o superior) se desvanecen, y el hombre entra en la etapa en que sabe -porque la mente es aho­ra más incisiva y dominante- que está preparado para la segunda muerte y la eliminación total del cuerpo ká­mico o el vehículo kama-manásico. (17-360/3).

(tomado de: Una Gran Aventura: La Muerte

Por el Maestro Tibetano
Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)

consulta sobre tus vidas pasadas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s